Se prevé que los desafíos para la importación de productos y equipos fotovoltaicos en el segundo semestre de este año sean aún más complejos que en el primero, debido a los nuevos aumentos previstos en el precio del polisilicio y el flete marítimo. Aldo Pereira Teixeira, presidente de Aldo Solar, explica que en las últimas semanas el precio del polisilicio vendido se ha estabilizado, pero se espera que el aumento se recupere y continúe en los próximos meses.
“Históricamente, nunca habíamos tenido silicio a un precio tan alto como ahora, y parece que el aumento continuará durante el segundo semestre. (…) Los brasileños sentirán el precio del vatio pico local con la llegada de programas con el nuevo precio en China”, comentó.
El ejecutivo destacó, sin embargo, que el precio del material no será el principal problema que enfrentarán los importadores, sino el monto cobrado por el flete marítimo, que podría aumentar más de un 100% en diciembre. Entre enero y junio, el aumento fue de más del 30% (6 mil a 10 mil dólares), según información de Port Trade.
“El transporte de mercancías todavía tiene una demanda muy alta para las regiones más ricas, donde hay mayor consumo, como Estados Unidos y Europa. Lamentablemente, no hay equipos suficientes para atender tal demanda”, comentó Teixeira.
Por eso, explica que las regiones logística y económicamente menos favorecidas -como América del Sur- sufrirán las consecuencias y terminarán recibiendo sólo los “sobrantes” de los productos transportados.
Leandro Martins, presidente de Ecori Energia Solar, también destaca que los precios internacionales de los fletes -así como los del polisilicio- están en los niveles más altos jamás vistos y que los precios seguirán bajo presión hasta 2022, dado el aumento de la demanda natural, característico del segunda mitad del año.
“El principal problema es la falta de previsibilidad en relación a los próximos meses. Si comparamos los precios de envío antes de la pandemia con los actuales, representan más del 10% del valor de la mercancía”, afirmó.
Según Teixeira, el escenario es extremadamente preocupante, especialmente para los importadores que necesitan planificar en un espacio de tiempo más corto.