En su agenda regulatoria publicada en el Diario Oficial de la Unión (DOU) el 23 de diciembre, la Agencia Nacional de Aguas y Saneamiento (ANA) incluyó temas prioritarios que probablemente impactarán directamente los intereses de dos grandes empresas del sector eléctrico nacional. El objetivo es establecer nuevas condiciones operativas para los embalses de los sistemas hídricos de los ríos Paraná y Pardo.
Las medidas que adoptará el organismo regulador del río Paraná afectan a la central hidroeléctrica de Jupiá (UHE Engenheiro Souza Dias), controlada por la empresa china CTG Brasil, y a la central hidroeléctrica de Porto Primavera (UHE Engenheiro Sérgio Motta), en concesión a Auren Energia, que también es responsable de las centrales de Limoeiro, Caconde y Euclides da Cunha, ubicadas en el río Pardo.
Ambas compañías están siguiendo de cerca la evolución de los acontecimientos, ya que las restricciones de flujo mínimo podrían limitar la flexibilidad operativa durante las horas de máxima rentabilidad, impactando directamente en los ingresos de la planta.
Río Paraná
Las centrales hidroeléctricas Jupiá y Porto Primavera desempeñan un papel geográfico importante, ya que son las últimas del río Paraná antes de que sus aguas fluyan a territorio paraguayo y argentino para abastecer a la central hidroeléctrica de Itaipú. A diferencia de otros embalses con gran capacidad de almacenamiento, estas unidades operan con un sistema de pasada, lo que significa que no acumulan grandes volúmenes a largo plazo.
El nuevo reglamento de la ANA busca disciplinar el uso de estas aguas para garantizar que el sector eléctrico mantenga un caudal mínimo constante. El objetivo es evitar que la generación de energía interrumpa completamente los caudales durante crisis hídricas o períodos de baja demanda, lo que perjudica los múltiples usos del agua aguas abajo.
Innovaciones regulatorias
Según las discusiones de Consulta Pública N° 10/2025La ANA pretende establecer límites estrictos para los caudales mínimos instantáneos de salida. Jupiá debe mantener un mínimo de 3.300 m³/s, mientras que Porto Primavera deberá proporcionar un mínimo de 3.900 m³/s.
Estos valores se calcularon para garantizar la navegabilidad del río y la preservación de la vida acuática, incluso cuando la generación de energía no alcanza su capacidad máxima. Una innovación importante de este modelo es la vinculación de la operación de Jupiá y Porto Primavera al nivel de los embalses de cabecera, ubicados en la parte alta de la cuenca, como Furnas, Emborcação y Nova Ponte.
Si estos embalses superiores tienen un volumen utilizable inferior al 30%, la ANA (Agencia Nacional del Agua) tendrá la facultad de declarar una situación de escasez. En estas circunstancias, las regulaciones de caudal de Jupiá y Porto Primavera podrían revisarse temporalmente para conservar agua en todo el sistema hídrico.
Resolución de conflictos
En el caso de la Hidrovía Tietê-Paraná, mantener caudales mínimos es fundamental para evitar el cierre de la navegación. En anteriores períodos de sequía, el bajo nivel del río paralizó el transporte de cultivos, lo que provocó pérdidas millonarias.
Otro problema importante se refiere a los conflictos sociales. Regiones como Castilho (SP) y Três Lagoas (MS) dependen del turismo. Las posadas, los puertos deportivos y la pesca sufren las variaciones abruptas del nivel del río, que pueden secar las orillas en pocas horas debido a las fluctuaciones en la generación de energía.
En el caso de la generación de energía, la idea es ofrecer al ONS (Operador Nacional del Sistema) mayor previsibilidad sobre la disponibilidad hídrica real de la región. Se espera que la resolución final, tras analizar las contribuciones presentadas por CTG Brasil y Auren Energia, se publique a principios de 2026 y entre en vigor para el próximo ciclo de sequía.
Río Pardo
En la región del Río Pardo, que abarca los estados de Minas Gerais y São Paulo, el reto regulatorio se centra en equilibrar la generación de energía con actividades económicas como el riego y el suministro público de agua. La cuenca cuenta con un sistema de centrales eléctricas en cascada, operado principalmente por Auren Energia (anteriormente AES Brasil), cuya gestión históricamente ha buscado la coordinación del sector eléctrico a través del ONS (Operador Nacional del Sistema Eléctrico).
Sin embargo, la región ha enfrentado períodos de grave escasez de agua, lo que ha generado conflictos directos con los regantes, quienes tienen una fuerte presencia económica en la zona. A diferencia de una simple regulación obligatoria, el proceso en la región del Río Pardo requiere una Asignación de Agua Negociada, que implica una compleja coordinación entre la ANA (Agencia Nacional del Agua), ANEEL (Agencia Nacional de Energía Eléctrica), ONS, CBH-Pardo (Comité de Cuenca Hidrográfica del Río Pardo) y las empresas generadoras.
Las nuevas reglas de operación de corto y largo plazo definirán: niveles mínimos y máximos de seguridad para los embalses en diferentes épocas del año; caudales mínimos remanentes obligatorios para garantizar el servicio a los usuarios aguas abajo y la salud ambiental; y criterios de priorización para cortes o restricciones durante alertas de sequía.
Para los productores rurales de cultivos como el café y la caña de azúcar, en municipios como Casa Branca, Mococa y São José do Rio Pardo, la regulación se considera un hito en la seguridad jurídica. Sin estas normas, los regantes quedarían expuestos a las variaciones de nivel causadas por la generación de energía durante las horas punta, cuando la demanda eléctrica y los costos energéticos son más altos.
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