Los habitantes de comunidades aisladas en la costa de Paraná han comenzado a tener acceso permanente a la electricidad gracias a la implementación de sistemas individuales de generación de energía solar con almacenamiento en baterías.
Esta iniciativa beneficia a 215 consumidores distribuidos en 11 localidades de difícil acceso en Paranaguá y Guaraqueçaba.
Las nuevas estructuras permiten el funcionamiento de electrodomésticos convencionales, iluminación, ventiladores, televisores, ordenadores y refrigeración de alimentos, cambiando la rutina de las familias que antes dependían de lámparas de gas o baterías de coche improvisadas.
Los sistemas fueron diseñados para garantizar un suministro mínimo de 80 kWh al mes por unidad de consumo, y pueden alcanzar hasta 128 kWh/mes durante períodos de mayor incidencia solar.
Armazenamento
El equipo instalado utiliza paneles solares individuales acoplados a baterías que proporcionan hasta 48 horas de autonomía, lo que permite almacenar la energía generada durante el día para su uso por la noche.
Las baterías utilizadas en el proyecto emplean tecnología de fosfato de hierro y iones de litio, considerada más estable y fiable para su funcionamiento en zonas remotas.
La elección de un modelo individualizado, en lugar de sistemas colectivos, se debió a razones operativas y medioambientales. Esta configuración permite que cada residente gestione su propio consumo energético y reduce el impacto ambiental en las zonas protegidas.
Otro factor que se tuvo en cuenta fue la rapidez de la implementación y la menor necesidad de intervenciones físicas en las áreas protegidas de la costa del Paraná.
Inversión de R$ 20 millones
La iniciativa proviene de Copel (Companhia Paranaense de Energia), que invirtió aproximadamente R$ 20 millones en el proyecto para electrificar comunidades aisladas en la costa del estado.
Las instalaciones incluyeron 21 unidades de consumo en el extremo occidental de Ilha do Mel, en Paranaguá, 17 en la aldea indígena de Pindoty, ubicada en Ilha da Cotinga, además de otras 177 unidades distribuidas en nueve comunidades tradicionales en el Parque Nacional Superagui, en Guaraqueçaba.
Entre las comunidades que se beneficiarán se encuentran Abacateiro, Ararapira, Barbados, Barra do Ararapira, Canudal, Saco do Morro, Sibuí, Vila Fátima y Vila Rita.
Además de la generación fotovoltaica, la empresa también planea instalar sistemas de calentamiento de agua solar con calderas a través del Programa de Eficiencia Energética (PEE). El equipo utilizará colectores solares independientes de los paneles fotovoltaicos para calentar el agua.
monitoreo remoto
El proyecto también incorporó contadores inteligentes conectados al sistema de la distribuidora, lo que permite la monitorización remota de las instalaciones directamente desde Curitiba.
Gracias a esta tecnología, la compañía eléctrica puede supervisar el funcionamiento de las baterías en tiempo real, identificar cualquier anomalía y actuar de forma preventiva antes de que se produzcan fallos en el suministro.
Los propios consumidores también podrán realizar un seguimiento de su perfil de consumo energético a través de la aplicación de la empresa.
Según la empresa, el modelo adoptado fue elegido porque requiere poco mantenimiento, una característica considerada esencial para regiones con difícil acceso logístico.
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