Por Alexandre Leite y Henrique Mattia
A primeros de enero, el Ministerio de Minas y Energía (MME) publicó las directrices para la Subasta de Reserva de Capacidad en el formato de Potencia “LRCAP”, mediante Ordenanza Normativa N° 96/2024.
La subasta, prevista para el 27 de junio de 2025, acabó favoreciendo a las plantas Plantas termoeléctricas existentes y gas natural con productos energéticos exclusivos para los mismos (2025, 2026, 2027, 2028 A, 2029 A y 2030 A), con contratos a 10 años.
Esta elección de los poderes públicos representa una solución a un número creciente de centrales termoeléctricas que tienen contratos de energía próximos a vencer, pero que aún cuentan con licencias vigentes y medios técnicos para contribuir al SIN (Sistema Interconectado Nacional).
El desajuste entre los contratos regulados de las UTE y su plazo de vigencia ha sido un problema en los últimos años, pues aún no ha encontrado una solución clara, ya que dichas centrales aún tendrían que soportar los cargos de conexión.
En la misma subasta, además de productos exclusivos para centrales termoeléctricas existentes, también se incluyeron productos para nuevas UTE energéticas impulsadas por biocombustibles o gas natural y para centrales hidroeléctricas.
MME cambia reglas de subasta para aumentar participación de termoeléctricas existentes
Este factor fue posible gracias a proyectos de ampliación de capacidad instalada, mediante la instalación de nuevas unidades generadoras en centrales hidroeléctricas existentes despachadas centralmente, y que no fueron prorrogados ni licitados en los términos de la Ley Nº 12.783, ambos con contratos a 15 años.
Además, se advierte que la subasta no previó la participación de baterías, bajo el alegato de la necesidad de un mayor entendimiento de la tecnología y el desarrollo de regulaciones adecuadas.
Las baterías pueden ser soluciones importantes para asegurar una mayor flexibilidad en la matriz renovable ya que son una tecnología de respuesta rápida, siendo especialmente útiles para enfrentar desafíos como la “curva del pato” – caída de la generación intermitente al final de la tarde – y también sirven para ayudar a mitigar la recortes de manera relativamente inmediata, realizando trabajos de refuerzo de la transmisión, para lo cual ya existe un precedente como es el de Investigación y Desarrollo (I+D) de ISA CETEP (autorizado como refuerzo), pues son capaces de absorber el exceso de generación en otros momentos, como se observa en el país, especialmente en la región noreste.
La exclusión y su justificación demuestran la necesidad y urgencia de una mejora regulatoria para los sistemas de almacenamiento, que aún pasarán por estudios en una segunda fase de la consulta pública, abierta desde el 10 de diciembre de 2024, prevista para aprobación recién en el segundo semestre de 2025, según la agenda regulatoria de la Agencia Nacional de Energía Eléctrica (ANEEL).
En este escenario, la presencia de fuentes renovables, combinada con soluciones de almacenamiento en la subasta de capacidad, es un componente relevante para el máximo aprovechamiento de nuestras fuentes renovables.
Todas las tecnologías juegan un papel esencial en el sistema. Las centrales hidroeléctricas (“baterías de largo plazo”) y las térmicas pueden operar durante períodos de sequía, sin necesidad de contratar subastas de emergencia (extremadamente costosas), y el uso de baterías puede contribuir a soluciones rápidas y más eficientes, y por tanto más baratas, para el flujo de energía renovable generada en el NE.
Lo importante es la multiplicidad de soluciones orientadas a una mayor competitividad de los eventos, lo que sólo beneficia la seguridad energética del SIN.
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