La creciente necesidad de energía fiable y flexible para satisfacer las demandas de los centros de datos debería impulsar las inversiones en almacenamiento y en fuentes estables como la energía nuclear.
Según un nuevo informe de la AIE (Agencia Internacional de Energía), los contratos de suministro entre los operadores de centros de datos y los proyectos de pequeños reactores nucleares aumentaron de 25 GW en 2024 a 45 GW en 2025.
Este movimiento indica que los avances en inteligencia artificial podrían acelerar la comercialización de nuevas tecnologías energéticas.
Dadas las limitaciones de la conectividad a la red eléctrica, los promotores también han estado invirtiendo en centrales eléctricas de gas natural in situ, especialmente en Estados Unidos, como una forma de garantizar la seguridad del suministro y reducir los riesgos operativos.
Uno de los principales retos para los centros de datos es gestionar las rápidas fluctuaciones de carga. En este contexto, el almacenamiento de energía in situ se perfila como una tecnología estratégica para la próxima generación de instalaciones centradas en la IA.
Con los incentivos adecuados, el IEA Él cree que estos sistemas pueden incluso actuar como elementos de flexibilidad para el sistema eléctrico.
La demanda de electricidad de los centros de datos creció un 17 % en 2025, muy por encima del crecimiento global del 3 %. Mientras tanto, las inversiones de capital de cinco importantes empresas tecnológicas superaron los 400 millones de dólares estadounidenses durante ese período y se prevé que aumenten otro 75 % en 2026.
El informe también señala que, si bien el consumo de energía por tarea de IA está disminuyendo rápidamente, la expansión del uso de esta tecnología compensa con creces esta mejora en la eficiencia. Se prevé que el consumo total de electricidad de los centros de datos se duplique para 2030, mientras que se proyecta que los dedicados a la IA tripliquen su demanda.
Los datos de la agencia indican que una búsqueda en Google consume alrededor de 0,3 Wh de electricidad, mientras que una solicitud a ChatGPT requiere aproximadamente 2,9 Wh, casi diez veces más.
“Ahora vemos que, si bien la IA sigue consumiendo energía, también está impulsando soluciones innovadoras como reactores nucleares de última generación, centros de datos flexibles y almacenamiento de energía de larga duración”, dijo Fatih Birol, director ejecutivo de la agencia.
Cuellos de botella estructurales
La expansión de los centros de datos plantea importantes desafíos para la infraestructura eléctrica, especialmente debido a la concentración de grandes cargas y al rápido crecimiento de estos proyectos. En muchos casos, esto requiere nuevas instalaciones de generación y refuerzos de la red eléctrica.
Además, la implementación de estos proyectos se enfrenta a obstáculos físicos que limitan el ritmo de expansión. Las cadenas de suministro de equipos críticos, como turbinas de gas, transformadores, chips avanzados y componentes informáticos, se han visto más restringidas durante el último año.
El aumento en el número de proyectos también ejerce presión sobre la planificación de las conexiones a la red eléctrica, lo que contribuye a retrasos e incertidumbres. Por lo tanto, la estrategia de generación in situ está ganando terreno, reduciendo la dependencia de la red.
“La AIE fue una de las primeras en reconocer que no hay IA sin energía, y que los países que ofrecen acceso seguro, asequible y rápido a la electricidad estarán un paso por delante”, afirma Birol.
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