El 4 de junio de este año, durante la inauguración oficial de la planta solar de Arinos (MG) —uno de los mayores proyectos de energía renovable del país—, el vicepresidente de la República y ministro del MDIC (Ministerio de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios), Geraldo Alckmin, afirmó que “Brasil será una gran fuente de energía solar”.
Más de cuatro meses después, el panorama presenta desafíos para el sector. Entre el 5 de junio y el 22 de octubre, casi 8 GW de energía solar centralizada no se incorporaron al sistema eléctrico nacional, según datos del ONS (Operador Nacional del Sistema Eléctrico). En lo que va de año, El volumen de corte supera los 12,5 GWmed.
Estos recortes en la generación de energías renovables —una práctica conocida como restricción— han sido justificados (por entidades como la propia ONS) por preocupaciones operativas y de seguridad del sistema. Aun así, las centrales termoeléctricas —más caras y contaminantes— continúan. siendo activados para satisfacer la demanda.
A principios de este mes, el CMSE (Comité de Monitoreo del Sector Eléctrico) emitió un comunicado diciendo que Brasil necesitará un despacho “más intenso” de plantas termoeléctricas hasta diciembre para atender los horarios “pico”, cuando la carga energética está en su punto máximo.
Un mes antes, en septiembre, el ONS (Operador Nacional del Sistema Eléctrico) fue más allá: advirtió que la Brasil dependerá aún más del uso de centrales termoeléctricas hasta febrero de 2026.
Como resultado, las banderas tarifarias rojas (niveles I y II) se mantuvieron vigentes durante cinco meses para cubrir el costo de operación de estas plantas, impactando el costo de las cuentas de electricidad de los consumidores brasileños.
Mientras tanto, la subasta de baterías, considerada una de las principales alternativas para aumentar la flexibilidad del sistema y reducir el corte y el riesgo de apagones, aún no se ha realizado.
Debate sobre la Dimensión Global y su desempeño ANEEL
En los últimos días, el tema también ha llegado a la DG (generación distribuida). El director general de ANEEL, Sandoval Feitosa, validó el entendimiento del ONS que autoriza a las distribuidoras a cortar no sólo la carga, sino también la generación de los sistemas de GD en situaciones de riesgo.
La decisión generó una fuerte reacción de entidades del sector, como ABSOLAR (Asociación Brasileña de Energía Solar Fotovoltaica), que destacó la inseguridad jurídica y la falta de apoyo regulatorio para este tipo de medidas.
En la Cámara de Diputados, Los parlamentarios aprobaron una solicitud que cita al director general de la Agencia para brindar aclaraciones sobre el caso.
La decisión de Sandoval también fue cuestionada por directivos de la propia empresa. ANEEL, como Agnes Costa, que defendió una un análisis más cauteloso y profundo de los aspectos legales antes de tomar cualquier decisión final sobre el asunto.
Entre objetivos y contradicciones
Con la COP30 (30ª Conferencia de las Partes sobre el Cambio Climático) prevista para noviembre de 2025, en Belém (PA), Brasil busca consolidar su imagen como líder en energía limpia.
Sin embargo, el creciente aumento de las restricciones, la persistencia de centrales térmicas y el retraso en la adopción de soluciones de almacenamiento revelan los desafíos que aún enfrenta el país para alinear el discurso con la práctica en la transición energética.
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