Cables faltantes, conexiones rotas, equipos dañados: un escenario cada vez más común en las plantas solares de Brasil.
Además de los desafíos técnicos y operativos que implica la generación de energía solar, existe una preocupación creciente —aunque silenciosa— sobre la seguridad de las propiedades de estas estructuras.
A medida que el país acelera la expansión de Generación distribuida y grandes plantas solares, los casos de robos y hurtos en plantas han ido en aumento, generando millonarias pérdidas, retrasos en obras e incluso interrupciones en la generación de energía.
El objetivo de los delincuentes es claro: equipos con un alto valor de reventa, de fácil acceso y, a menudo, mal protegidos.
La vulnerabilidad es aún mayor en las plantas en construcción, cuando los sistemas de seguridad aún no están completamente implementados.
Para los delincuentes organizados, sólo se necesitan unos minutos para extraer cables, barras colectoras y conexiones: suficiente para comprometer todo el funcionamiento de la planta.
Según el ingeniero Jefferson Gonçalves, desde Consultoría CS, una empresa del Grupo Canal En el ámbito solar, los delincuentes se han centrado precisamente en los puntos más expuestos de una planta: equipos de gran valor y fácil de desmontar.
Lo que atrae a los ladrones es la combinación de valor y fácil acceso. Cualquier cosa visible, fuera de las cajas de conexiones o de puesta a tierra, suele ser un objetivo prioritario, explica.
¿Qué es lo que se suele robar?
Según el ingeniero los principales objetivos de los ladrones suelen ser:
Cables de cobre y aluminio: tanto en la parte DC (corriente continua) como AC (corriente alterna), por su facilidad de extracción y valor de reventa.
Barras colectoras de cobre: utilizado en sistemas de puesta a tierra (SPDA) o instalado en QGBT y SKID.
Cpasadizos: con conexiones accesibles para extracción de mallas, cables desnudos o estacas de cobre.
Conexiones del inversor: Cuando los inversores están expuestos, los ladrones pueden acceder fácilmente a los puntos de conexión y cortar los cables.
Los transformadores de potencia o equipos de mayor tamaño son menos prioritarios, ya que requieren una logística compleja. La atención se centra en lo que se puede cargar y vender rápidamente, advierte Gonçalves.

¿Cómo proteger la planta contra robos?
A pesar del impacto financiero que la seguridad puede generar al inicio del proyecto, Gonçalves resalta que los costos de prevención son mucho más ventajosos que las pérdidas con reposición de materiales e interrupciones en la generación.
Según el ingeniero de CS Consultoria, algunas acciones recomendadas para proteger la planta contra los ladrones son:
Entierro de cables: El cumplimiento de normas técnicas, como la NBR 16690, y el diseño de zanjas específicas para el almacenamiento de cables dificultan el acceso visual y físico. “Si el ladrón no puede ver los cables, se siente menos atraído por el objetivo”, afirma.
Candado en las tapas de las cajas de conexiones: Algunas cajas de conexiones, que normalmente se compran a fabricantes especializados, contienen dispositivos para insertar candados en sus tapas de acceso. Este artículo ayuda a minimizar la acción de los delincuentes, a diferencia de las cajas de conexiones hechas de mampostería.
Refugios para inversores: La instalación de inversores en estructuras con portón y cerradura, además de mejorar la protección contra los elementos, añade una capa física de seguridad.
Monitoreo de CCTV: Los sistemas con cámaras térmicas, sensores de presencia y alarmas audibles son altamente efectivos. Modelos como Domo de velocidad Permitir la detección en tiempo real y la activación de alertas automáticas para operadores y equipos de seguridad.
Presencia de vigilancia las 24 horas: Las plantas sin una vigilancia constante se convierten en objetivos más vulnerables. La presencia física, incluso en turnos alternos, inhibe la acción delictiva.
Integración con el sistema SCADA: El uso de SCADA como herramienta de seguridad es una tendencia creciente. “El sistema puede detectar fallas en milisegundos, como ausencia de fase, cortes de cables o fallas en el inversor, y generar alarmas en tiempo real”, explica Gonçalves. Esto permite una respuesta inmediata e incluso el cruce de datos con imágenes de CCTV.

Las plantas en construcción son aún más vulnerables
Según el ingeniero, las plantas que aún no están en operación o que están en fase de instalación son blancos aún más fáciles.
“Con el equipo ya en el sitio, pero sin monitoreo activo ni generación, los delincuentes tienen la libertad de actuar con menor riesgo de ser detectados”, advierte el profesional.
Para el ingeniero, la prevención es siempre la mejor inversión. “Adoptar buenas prácticas desde la etapa de diseño, como un correcto enterramiento, monitoreo y medidas de protección física, reduce drásticamente el riesgo de pérdidas y asegura una mayor confiabilidad operativa”, concluye.
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