Se prevé que el mercado brasileño de almacenamiento de energía mediante baterías alcance aproximadamente los R$ 2,2 millones en 2025, más del triple de los R$ 700 millones registrados en 2024, según estimaciones de la consultora CELA (Clean Energy Latin America).
La empresa, especializada en asesoramiento financiero y consultoría estratégica para el sector de la transición energética y la descarbonización, indica que el volumen de ventas de sistemas de almacenamiento podría alcanzar entre 1,3 GWh y 2,5 GWh este año.
La proyección incluye tanto contratos de la SISOL (Subasta de Sistemas Aislados) de Amazon como aplicaciones privadas en empresas de comercio y servicios, así como instalaciones de sistemas de respaldo por parte de consumidores en general.
Según CELA, las baterías se están volviendo cada vez más atractivas para el sector productivo y un activo estratégico para la infraestructura eléctrica, impulsadas por una caída de aproximadamente el 40% en los precios de los equipos a lo largo de 2024. Se espera una reducción adicional de más del 15% para finales de 2025.
Según la consultora, este escenario sitúa el período de recuperación de la inversión para los proyectos entre 3 y 13 años, dependiendo del área de concesión, con rentabilidades financieras que pueden superar el 40% anual.
Modelos de negocio y atractivo
Actualmente, en el mercado brasileño de almacenamiento de energía predominan dos modelos. El primero es la inversión directa del consumidor, quien asume los riesgos, es propietario del banco de baterías y disfruta plenamente de los beneficios.
El segundo es el modelo “como servicioSe trata de un tipo de contrato de alquiler en el que el consumidor participa de los beneficios del ahorro energético y la seguridad, mientras que el proveedor del servicio financia y mantiene la propiedad del sistema.
Según la evaluación de CELA, los sistemas de almacenamiento de energía representan una solución estratégica para la seguridad y la calidad energética en el sector empresarial, especialmente en los segmentos comercial e industrial. Las baterías permiten trasladar el consumo de las horas punta a los periodos con tarifas más bajas, con la posibilidad de pasar de la tarifa azul a la tarifa verde, lo que reduce significativamente los costes energéticos.
Además, el uso de baterías reduce la demanda contratada y garantiza la autonomía en caso de cortes de energía, con una autonomía de hasta tres horas y una activación en 0,3 segundos.
“En un estudio de caso que realizamos, durante las horas valle la batería se carga y, durante las horas pico, la energía consumida de la red se reduce a cero, ya que es suministrada por la batería, lo que se traduce en seguridad y ahorro”, comenta Marília Rabassa, directora de consultoría y socia de CELA.
Inteligencia de mercado y proyecciones a largo plazo
En CELA Research, una plataforma de inteligencia de mercado lanzada este mes por la consultora, se recopilan análisis exhaustivos del segmento, cuyo objetivo es orientar las decisiones de inversión en el sector del almacenamiento en Brasil.
Según el estudio, se prevé que el mercado brasileño de sistemas de almacenamiento de energía crezca un 12,8 % anual hasta 2040, alcanzando un aumento de hasta 7,2 GW de capacidad instalada durante ese período. Este crecimiento podría generar más de 12 500 millones de dólares anuales bajo la normativa vigente.
Con los incentivos adecuados, regulaciones bien definidas y objetivos específicos, CELA estima que el potencial podría superar los 18,2 GW, sin considerar aún los sistemas "detrás del contador" instalados por industrias, empresas, propiedades rurales y residencias.
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