El consumo eléctrico nacional totalizó 63.322 MWmed en julio, un aumento de apenas 0,4% respecto al mismo período de 2022. Según la CCEE (Cámara de Comercialización de Energía Eléctrica), el resultado fue impulsado por el consumo en las categorías residencial y comercial, influenciado por la aumento de las temperaturas en las regiones Norte y Nordeste, lo que llevó a un mayor uso de aparatos de aire acondicionado.

El mercado regulado registró un incremento del 0,8%. El mercado libre evolucionó positivamente un 0,4%, situación que refleja una menor producción en las industrias automotriz, química y textil.
“Para el segmento automotriz, en particular, el cierre de fábricas y la concesión de vacaciones colectivas provocaron una reducción del 16% en la producción, según datos de la Asociación Nacional de Fabricantes de Vehículos Automotores – Anfavea. La caída de la demanda energética sería aún mayor, pero fue mitigada por el segmento de las dos ruedas. Las subclases relacionadas con la fabricación de motocicletas registraron un aumento del 9,2% en el consumo eléctrico”, destaca la CCEE.
De las 15 ramas de actividad económica monitoreadas por la CCEE, en siete hubo un aumento en el consumo de energía, con énfasis en la extracción de minerales metálicos, alimentos y bebidas.

Consumo regional
Las temperaturas más cálidas en julio impulsaron el consumo en varios estados, especialmente en Maranhão, Amazonas y Sergipe. El escenario contrario, de frío y mayores precipitaciones, redujo la demanda en otras regiones.

Generación de energía
Los parques eólicos entregaron en julio un 19,7% más de electricidad al SIN (Sistema Interconectado Nacional), respecto al mismo periodo del año pasado. Los proyectos fotovoltaicos, por su parte, registraron una expansión del 65,4%. La fuente hidráulica presentó una caída del 7,8%.