El importe adicional que pagan los brasileños en sus facturas de electricidad aumentó un 364,8% en menos de dos meses, pasando de R$1,343 a R$6,243 por cada 100 kWh consumidos. Este aumento se debe a la crisis energética y a la consiguiente activación de las dos banderas tarifarias más caras del país. Brasil atraviesa actualmente la peor sequía de los últimos 91 años y presenta niveles críticos de reservas de agua en sus embalses estratégicos, lo que ha llevado al Gobierno Federal a recurrir al uso de centrales térmicas.
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Como resultado, el 30 de abril, el ANEEL La Agencia Nacional de Energía Eléctrica (ANE) se vio obligada a cambiar la bandera tarifaria actual: pasó de amarilla a roja 1, con una tarifa adicional de R$ 4,169 por cada 100 kWh. En ese momento, la Agencia informó que el aumento de la bandera estaba directamente relacionado con el mes de mayo, época del año que marca el inicio de la temporada seca en gran parte del país.
“Esta situación señala un nivel desfavorable de producción de las hidroeléctricas y una alta necesidad de activar el parque termoeléctrico, presionando los costos relacionados al riesgo hidrológico (GSF) y el precio de la energía en el mercado de corto plazo (PLD)”, comunicó la entidad.
Menos de un mes después, el 28 de mayo, con el agravamiento de la crisis, la ANEEL Tuvieron que activar la bandera roja 2, el cargo extra más alto, con un costo adicional de R$6,243 por cada 100 kWh. Los técnicos del sector afirman que no se espera que los cargos adicionales disminuyan hasta finales de año, debido al escenario climático. «Con la activación de la bandera roja en su nivel más alto, es importante reforzar las acciones de los consumidores relacionadas con el uso responsable y la lucha contra el desperdicio de energía», destaca el ANEEL.