Vivir en una casa que genere el menor impacto posible en el medio ambiente. Ese era el objetivo del empresario Ricardo Honório, que optó por instalar un sistema fotovoltaico en su residencia, ubicada en la ciudad de Atibaia (SP).
La planta, construida en enero de 2020, tiene una potencia de 8 KWp, que, según él, es más que suficiente para cubrir todo su consumo -con seis habitantes, piscina climatizada y horno, cocina y duchas eléctricas-.
“Antes de construir esta propiedad, el consumo de energía era motivo de preocupación para toda la familia, ya que la factura de electricidad rondaba los 800 reales al mes. Ahora pago sólo la tarifa mínima de R$ 76”, destacó. En total, se invirtieron R$ 43 en la construcción de la planta.
“No renuncié a un buen equipo, porque este tipo de producto no es uno que puedas ir a la tienda a cambiar si te arrepientes de la compra. Nuestro inversor solar, por ejemplo, es Fronius, que fue la marca que me trajo confiabilidad en todo, desde la tecnología hasta el monitoreo y soporte técnico”, dijo Honório.
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Según Fronius, el proyecto acabó resultando en una casa piloto para el Green Building Council Brasil, entidad que trabaja para transformar la industria de la construcción hacia la sostenibilidad. A pesar de no estar aún certificada por GBC Brasil, la residencia cuenta con un huerto para la producción de alimentos, almacena agua para su reutilización y la energía no proviene de ninguna fuente eléctrica ni de gas.
“Mi casa es 100% fotovoltaica. Es como tener una pequeña fábrica de energía trabajando todos los días sólo para ti. Vale totalmente la pena”, destacó el empresario. “Podemos usar la piscina con agua caliente y aún así, a fin de mes, nos quedan R$ 700 en nuestro presupuesto, que se pueden convertir en tours y viajes, por ejemplo”, comentó.
Para Alexandre Borin, gerente comercial del fabricante de inversores solares Fronius do Brasil, este es el ejemplo perfecto de un consumidor consciente de su papel en la sociedad, que busca dejar un legado para las próximas generaciones. “Es el consumidor quien da vuelta la llave para ser prosumidor, que produce su propia energía a través de una fuente inagotable y limpia, contribuyendo definitivamente al futuro de nuestro planeta”, concluyó Borin.