La expansión acelerada de la electrificación global y el avance de las fuentes de energía renovables sitúan a las redes eléctricas en el centro de los desafíos que enfrenta el sector energético. En una nueva advertencia, la Agencia Internacional de Energía (AIE) afirma que será esencial aumentar la flexibilidad operativa de los sistemas eléctricos para sostener el crecimiento de la demanda y la transformación de la matriz energética a lo largo de esta década.
Según la agencia, la proporción de fuentes renovables y energía nuclear debería alcanzar alrededor del 50% del mix eléctrico mundial en 2030. Este movimiento, aunque positivo desde el punto de vista de la transición energética, impone una presión adicional sobre la infraestructura existente, requiriendo inversiones en la expansión de redes y sistemas de almacenamiento de energía.
Las conclusiones forman parte del informe Electricidad 2026, divulgado el viernes pasado (6), que presenta un análisis de la evolución de los sistemas eléctricos y de los mercados energéticos a escala global, con proyecciones hasta el final de la década.
Según la AIE, se prevé que la demanda mundial de electricidad crezca un promedio superior al 3,5 % anual hasta 2030. Esta expansión se cubrirá principalmente mediante el aumento de la generación de energías renovables, el gas natural y la energía nuclear. Entre los impulsores de este crecimiento se incluyen la mayor electrificación de la industria, la rápida adopción de vehículos eléctricos, el uso intensivo de sistemas de aire acondicionado y la expansión de los centros de datos y las aplicaciones de inteligencia artificial.
En este contexto, la generación de energía a partir de carbón está perdiendo gradualmente participación de mercado a nivel mundial, mientras que el gas natural continúa una trayectoria de crecimiento hasta 2030. La agencia destaca que este crecimiento está impulsado principalmente por el aumento del consumo de electricidad en Estados Unidos y la continua sustitución del petróleo por gas en Oriente Medio.
Cuellos de botella sistémicos
El informe destaca una serie de obstáculos que amenazan con ralentizar esta transición. La combinación de la creciente demanda, la mayor dependencia de fuentes intermitentes y los cambios en los patrones de consumo exige una expansión más rápida de la red, acompañada de una mayor flexibilidad operativa.
Actualmente, más de 2.500 gigavatios de generación de energía renovable, almacenamiento de energía y proyectos de gran consumo, como centros de datos, están pendientes de conexión a la red eléctrica en diferentes regiones del mundo. Según la AIE, este retraso pone de manifiesto las limitaciones operativas de los sistemas de transmisión y distribución.
Un análisis más detallado del estudio indica que la adopción de tecnologías de refuerzo de la red podría permitir la integración de hasta 1.600 gigavatios de estos proyectos en el corto plazo.
Según Keisuke Sadamori, Director de Mercados y Seguridad Energética de la AIE, satisfacer las nuevas demandas del sector requerirá un aumento de la inversión. Afirmó que las inversiones anuales en redes eléctricas deberán crecer aproximadamente un 50 % para 2030. «A medida que evolucionen los sistemas eléctricos, será esencial aumentar la flexibilidad, al igual que centrarse en la seguridad y la resiliencia», afirmó.
El informe también destaca el rápido avance de los sistemas de almacenamiento de energía mediante baterías a escala de servicios públicos. Mercados como California, Alemania, Texas, Australia Meridional y el Reino Unido han experimentado un crecimiento significativo en la instalación de esta tecnología en los últimos años.
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