Se prevé que la capacidad mundial de refrigeración aumente exponencialmente, pudiendo triplicarse con creces para 2050, según el informe Global Cooling Watch 2025 del PNUMA (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente), publicado durante la COP30.
La expansión, impulsada por el calentamiento global y el crecimiento demográfico y de los ingresos, representa un doble riesgo. Se producirá una sobrecarga en las redes eléctricas durante los períodos de máxima demanda, además del riesgo de duplicar las emisiones relacionadas con la refrigeración.
El informe detalla el salto previsto en la infraestructura de refrigeración. Se espera que la capacidad global aumente de 22 TW en 2022 a 68 TW en 2050. En consecuencia, las emisiones derivadas de la refrigeración podrían aumentar de 4,1 Gt (gigatones) a 7,2 Gt en el mismo período.
La demanda está creciendo con mayor rapidez en regiones como África y el sur de Asia, donde la adopción descontrolada del aire acondicionado ya amenaza con sobrecargar las redes eléctricas, provocando apagones y aumentando los costes de generación.
Más de mil millones de personas afectadas.
La refrigeración, que incluye la climatización de espacios para confort y seguridad, la refrigeración industrial y las cadenas de frío para alimentos y medicamentos, se considera una infraestructura esencial.
Sin embargo, esta carrera tiene un grave coste social. Se estima que más de mil millones de personas ya carecen de acceso a una refrigeración adecuada, y si no se adoptan nuevas medidas, esta cifra podría triplicarse para 2050.
Esto contribuye a cientos de miles de muertes relacionadas con el calor cada año, teniendo en cuenta que las olas de calor representan el riesgo climático más letal.
El PNUMA propone una Vía de Refrigeración Sostenible para equilibrar la mitigación y la adaptación. Esta vía combina el diseño pasivo, opciones híbridas y de bajo consumo energético, y la rápida adopción de equipos de alta eficiencia, junto con la aceleración de la reducción de hidrofluorocarbonos (HFC). La implementación de esta hoja de ruta podría resultar en una reducción del 64 % de las emisiones para 2050.
Incentivo para el enfriamiento inducido
Se destaca el enfoque pasivo como un paso clave en esta mitigación. La refrigeración pasiva de bajo consumo energético es responsable de aproximadamente dos tercios de la reducción total de emisiones.
El informe subraya que hacer obligatorio el enfriamiento pasivo a través de los códigos de construcción es la herramienta más eficaz para prevenir el uso excesivo del enfriamiento mecánico.
El argumento económico a favor de la transición indica un ahorro energético acumulado de aproximadamente 17 billones de dólares estadounidenses, lo que permitiría evitar hasta 26 billones de dólares estadounidenses en inversiones en la red eléctrica para 2050.
Además, si se descarboniza la red eléctrica, las emisiones relacionadas con la refrigeración podrían reducirse hasta en un 97% para 2050.
El compromiso global está creciendo, con 72 países que se han unido al Compromiso Global para la Refrigeración, que tiene como objetivo una reducción del 68% en las emisiones de este sector para 2050.
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