El presidente del Copin (Consejo de Política Industrial) de CNI (Confederación Nacional de la Industria), Léo de Castro, afirmó este lunes (24) que la energía es el camino para que Brasil sea más competitivo en todos los frentes.
“Brasil debe preocuparse por no convertir la energía en un commodity más. Al contrario, tenemos que traer la cadena aquí y generar competitividad”, afirmó.
El tema fue uno de los puntos destacados de la primera reunión del Copin en 2025, que discutió el futuro de la agenda energética para una industria competitiva y sostenible.
Castro destacó que Brasil ha avanzado en la agenda energética con acciones para ampliar el acceso de las industrias al Mercado Libre de Energía y reducir las tarifas de CDE (Contribución al Desarrollo Energético).
Sin embargo, el segmento aún representa un gran desafío y, por ello, la energía fue elegida como uno de los principales temas transversales del CNI para la agenda 2025.
En el encuentro, el presidente de ABRACE (Asociación Brasileña de Grandes Consumidores Industriales de Energía y Consumidores Libres), Paulo Pedrosa, presentó un estudio que apunta los caminos necesarios para que la transición energética sea un factor de transformación de la sociedad y de la economía brasileñas.
Brasil tiene el potencial de convertirse en un centro global de descarbonización
el levantamiento de Estrategia y PwC Destaca que Brasil tiene condiciones privilegiadas para convertirse en un polo global de descarbonización, especialmente dada su matriz eléctrica limpia y el potencial para exportar productos industriales bajos en carbono.
La celebración de la COP30 en Brasil también representa una oportunidad única para firmar acuerdos internacionales y atraer inversiones para sectores industriales sostenibles.
El estudio señala la necesidad de un pacto nacional que involucre a los sectores público y privado y a la sociedad civil, con la adopción de medidas estructurales, como:
- Desburocratización y simplificación fiscal;
- Regulación del mercado de carbono y creación de mecanismos de ajuste en frontera;
- Políticas de electrificación industrial;
- Reducir el coste del capital y fomentar la financiación de la transición;
- Inversiones en infraestructura e incentivos para cadenas productivas nacionales;
- Reducir los costos del sector energético para aumentar la competitividad de la industria.
Si se implementan las medidas propuestas, el impacto en la economía nacional podría ser significativo. El estudio estima un aumento de R$ 1 billón al PIB (Producto Interno Bruto), la creación de 3 millones de empleos hasta 2030, un aumento de 10 GWm en el consumo de electricidad y una reducción de 100 millones de toneladas de CO² en la atmósfera.
“Brasil está desaprovechando su potencial energético competitivo. Nuestra energía podría costar un 40,50 % menos si no incluyéramos costos a las tarifas energéticas que ya no están relacionados con la energía y que le restan competitividad”, destacó Pedrosa.
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