Destino imperdible para los amantes del ecoturismo, la Ilha do Mel se destaca como un santuario natural prácticamente intacto en la costa de Paraná.
Vinculado al municipio de Paranaguá, este territorio, de 27,6 km², comparable en tamaño a barrios como Campo Limpo, en São Paulo (SP), o Recreio dos Bandeirantes, en Río de Janeiro (RJ).
El lugar es conocido por ofrecer una experiencia sensorial completa, con paisajes preservados e inmensa diversidad de fauna y flora en uno de los territorios más protegidos de Brasil.
La única forma de llegar es vía marítima y el uso de vehículos motorizados está restringido ya que la mayoría de los caminos disponibles son senderos.
Para que se hagan una idea de las precauciones tomadas, no se permiten visitas sin autorización previa a la Estación Ecológica Insular, que ocupa más del 80% de la isla. Alrededor de 1 residentes permanentes viven en este paraíso, distribuidos en aldeas.
Acceso desafiante
Aunque parte del territorio de la isla ya cuenta con electricidad, suministrada por un cable submarino, la realidad para comunidades como Ponta Oeste siempre ha sido un desafío único.
Esta área está rodeada por la Estación Ecológica, la cual es una unidad de conservación totalmente protegida.
La peculiaridad ambiental impidió la expansión de la red eléctrica convencional, dejando a los residentes sin acceso básico a la energía. Sin embargo, esta brecha histórica debe abordarse pronto.
A Copel , en colaboración con el Ministerio Público del Estado de Paraná y el IAT (Instituto de Aguas y Tierras), se reunió con habitantes de Ponta Oeste para presentar un proyecto que prevé el suministro de energía eléctrica a través de fuente solar.
La iniciativa es considerada un ejemplo de colaboración, ya que la empresa buscó escuchar las necesidades y propuestas de la comunidad para definir conjuntamente las condiciones para la implementación del proyecto. sistemas fotovoltaicos.
Garantía de suministro
Copel propuso la instalación de equipos individuales para cada unidad de consumo, utilizando estructuras ensambladas en fibra de vidrio o aluminio, materiales ideales para las condiciones costeras.
Los sistemas están diseñados para garantizar un consumo mínimo de 80 kWh/mes, llegando hasta 128 kWh/mes durante el verano, con una potencia garantizada de 1.250W y voltaje de 127V.
Uno de los aspectos más destacados es la autonomía de batería, que garantizan 48 horas de funcionamiento incluso en ausencia de radiación solar, una duración que supera lo establecido por ANEEL (Agencia Nacional de Energía Eléctrica).
Las estructuras se instalarán lo más cerca posible de las viviendas, con una franja de seguridad de tres metros a su alrededor, la cual deberá estar libre de edificaciones o vegetación alta para permitir el acceso de los técnicos para inspecciones y mantenimiento.
Se prevén alrededor de 20 puntos de instalación para residencias, con posibilidad de atender también a entornos comunitarios, si fuera necesario.
La seguridad fue un punto importante abordado en la reunión con los residentes, con orientaciones claras sobre cómo cuidar la electricidad, la prohibición de compartir la conexión eléctrica con otras viviendas y el derecho exclusivo de Copel para realizar servicios de inspección y mantenimiento.
El concesionario se compromete a garantizar la energía en el nivel establecido, realizar mantenimiento preventivo y atender emergencias.
A cambio, los consumidores deben mantener el libre acceso a las instalaciones, cuidar las estructuras, no interferir con el sistema, utilizar la energía dentro del límite establecido, mantener actualizado su registro y reportar las ocurrencias de emergencia a la empresa.
Confianza
La relación con la comunidad y las autoridades se ha evaluado como muy positiva. Dirceia Gomes Pereira de Souza, presidenta de ANAPPOIM (Asociación de Nativos y Pescadores del Oeste de Ilha do Mel), la describe como "excelente". Enfatiza que "se echa mucho de menos la electricidad" y que existe la esperanza de que esta beneficie tanto a los residentes como a los turistas.
El fiscal Olympio de Sá Sotto Maior Neto, del Ministerio Público de Paraná, afirmó que la reunión "comienza a atender las expectativas de la comunidad", destacando la evolución de los sistemas fotovoltaicos con "mejores baterías y paneles".
Altamir Hacke, responsable regional del Instituto de Aguas y Tierras – Litoral, también evaluó positivamente la presentación técnica de Copel, confirmando la comprensión del órgano ambiental de cómo apoyar la agilidad de la implementación del sistema.
Los próximos pasos para la implementación del proyecto incluyen dos reuniones de negociación más con la comunidad en agosto, seguidas de la formalización de los acuerdos.
Posteriormente se requerirá la licencia ambiental, indicando el IAT la posibilidad de conceder la liberación antes del plazo legal si la documentación es correcta.
La obtención de la autorización de la SEEC (Secretaría de Estado de Cultura) también es imprescindible, ya que la Ilha do Mel está catalogada como patrimonio cultural.
Luego de esta fase burocrática, la contratación de la obra y adquisición de materiales debería tomar entre tres y cinco meses, estimándose que la ejecución de los servicios y la energización efectiva de las unidades consumidoras demoraría entre tres y nueve meses, plazos que pueden variar por factores externos y condiciones climáticas.
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