Cada vez más instituciones educativas están invirtiendo en el mercado de la energía solar. La UFMG (Universidad Federal de Minas Gerais) anunció que este mes implementará su propia minirred de energía alternativa.
Según la universidad, el proyecto generará aproximadamente el 15% de la energía necesaria para abastecer el campus de Pampulha y, asociado a la migración al mercado libre de energía, debería reducir los gastos en la factura eléctrica hasta en un 50%.
Denominado Oásis, el programa será posible con inversiones de R$ 21 millones, que incluyen recursos del MEC (Ministerio de Educación). La expectativa es que la recuperación sea de tres años.
Según el profesor Braz de Jesus Cardoso Filho, coordinador del proyecto, se trata de una tendencia internacional que, unida a la propia minirred energética -compuesta por tres plantas fotovoltaicas de 500 kWp y microturbinas de gas para generar energía térmica y eléctrica- permitirá ahorro de R$ 10 millones por año.
“Más que una ganancia económica, esta iniciativa también supone un retorno a la innovación en la enseñanza y la investigación. Todo lo que se propone se basa en estudios y seguramente generará más investigaciones”, afirmó Maurício Freire, decano de Planificación.
“Este modelo puede servir de referencia para otras instituciones brasileñas. Basado en la innovación y la sostenibilidad, puede incluso posibilitar la expansión de la universidad”, agregó Alessandro Fernandes Moreira, vicerrector de la UFMG, quien supervisa las acciones de la Comisión Permanente de Eficiencia Energética.
Otro punto destacado de Oásis, en la evaluación de Ricardo Hallal Fakury, vicerrector de Administración, está asociado a la mejora de la normativa en las áreas de generación distribuida y minirredes de energía en el ámbito de Cemig y ANEEL (Agencia Nacional de Energía Eléctrica).
“La migración del ACR (Entorno de Contratación Regulada) al ACL (Entorno de Contratación Libre) y la implementación de la minirred de generación propia son acciones que brindarán resultados inmediatos y de largo plazo”, afirmó Fakury.
“Sin embargo, todo esto debe consolidarse simultáneamente con un consumo responsable. Se lanzará una campaña de concientización entre la comunidad universitaria relacionada con la separación de cargas críticas -que abastece a los equipos que necesitan trabajar ininterrumpidamente y desactiva aquellas que se pueden apagar, especialmente de 17 a 20 horas, cuando la tarifa energética es de casi cinco veces superior al estándar. También se continuará con el intercambio de lámparas fluorescentes por lámparas LED, más económicas”, concluyó.