Con la llegada oficial del verano, las fuertes lluvias y el calor extremo ya están causando estragos en varias regiones de Brasil. Además de las interrupciones en la movilidad y la seguridad, las tormentas generan daños materiales que van desde cortocircuitos y electrodomésticos quemados hasta inundaciones y caída de árboles.
En estos casos, muchos consumidores se enfrentan a un dilema: ¿deberían contactar con la compañía eléctrica o con su compañía de seguros privada?
Según Paulo Davidoff, director de operaciones de Alper Seguros, ambas opciones son posibles, pero presentan diferencias importantes. «La actividad aseguradora no está directamente relacionada con las normas que aplica el concesionario. Se trata de diferentes vías de acción que el consumidor puede seguir. En el caso de los seguros, los documentos son los que proporciona cada compañía aseguradora, y el corredor actúa como facilitador», explica.
Actualmente, Resolución 1000/2021 de ANEEL (Agencia Nacional de Energía Eléctrica) establece normas sobre indemnización por daños y perjuicios, incluyendo la exigencia de informes técnicos y facturas (art. 600).
En el mercado asegurador, el enfoque se centra en la rapidez del servicio de consultoría y la simplificación del proceso para el asegurado. «Normalmente, el pago de la indemnización se realiza en menos de 15 días tras la presentación de la documentación completa», comenta Davidoff.
La cobertura depende del origen y tipo de daño.
Davidoff señala que, contrariamente a lo que muchos creen, no todos los daños causados por la lluvia están cubiertos automáticamente. Aclara que los daños causados por la caída de árboles o los fuertes vientos, por ejemplo, requieren cobertura adicional en las pólizas de seguro.
Otro punto a considerar, según él, es el origen del incidente. «Normalmente, el árbol causante del daño debe estar dentro del terreno cubierto de la propiedad. Los casos que involucran árboles fuera de la propiedad, dependiendo de la póliza, podrían no estar cubiertos», advierte Davidoff.
Fuertes lluvias y calor marcan el inicio de la temporada.
El jueves 25 por la mañana, el Instituto Nacional de Meteorología (INMET) emitió una alerta naranja de tormenta para Rio Grande do Sul y Santa Catarina. La alerta naranja indica peligro y sugiere la posibilidad de lluvias de entre 30 y 60 mm/h o de 50 a 100 mm/día, vientos intensos (60-100 km/h) y granizo, así como riesgo de cortes de electricidad, daños a cultivos, caída de árboles e inundaciones.
“Es importante que la población preste mucha atención a las alertas enviadas por la defensa civil, evite áreas inundadas, no se refugie en los árboles y, en caso de grietas y fisuras en las paredes o aumento del nivel del río cerca de la residencia, abandone la casa y busque refugio seguro”, advirtió el coordinador general de Monitoreo y Alerta del Cenad, Tiago Molina Schnorr.
Según información de la Defensa Civil de Rio Grande do Sul, 19 municipios del estado fueron afectados por las lluvias.
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