La expansión de las fuentes de energía renovables debería seguir siendo el principal motor del sector eléctrico brasileño en la próxima década. El borrador del PDE 2035 (Plan Decenal de Expansión Energética 2035) prevé un crecimiento significativo en la generación de energía eólica y solar hasta 2035, incluyendo el avance acelerado de la micro y minigeneración distribuida (DMM) y la incorporación del almacenamiento de energía a gran escala a la matriz energética.
Según cifras presentadas a consulta pública el pasado jueves 12, en un evento conjunto promovido por el MME (Ministerio de Minas y Energía) y EPE (Empresa de Investigación Energética), se espera que la energía eólica amplíe su capacidad instalada aproximadamente un 50% en los próximos diez años, mientras que la energía solar centralizada crecería un 45%.
Mientras tanto, se espera que la MMGD (Generación Distribuida) prácticamente se duplique, con un aumento proyectado del 95%, pasando de 40 GW a 78 GW para 2035. Durante el mismo período, el plan también indica la incorporación proyectada de hasta 7 GW de baterías al sistema eléctrico durante la próxima década, destacando el avance del almacenamiento como elemento estructural de esta expansión.
Según el Ministerio de Minas y Energía (MME), esta es la primera vez que ambos instrumentos se presentan juntos al público, con consultas abiertas durante 30 días a partir de la fecha de publicación.
Nuevo ciclo de planificación
El lanzamiento simultáneo de las consultas para el Plan de Desarrollo Energético 2035 (PDE 2035) y el Plan Nacional de Energía 2055 (PNE 2055) se destacó como un refuerzo a la planificación estratégica del sector energético. Elaborados por la EPE, los documentos se citan como base técnica para la toma de decisiones a corto, mediano y largo plazo, además de servir de apoyo a las políticas públicas relacionadas con la transición energética y la previsibilidad regulatoria.
Los planes estructuran decisiones y organizan la expansión del sector con base en la experiencia técnica, destacando que la planificación apoya la Política Nacional de Transición Energética (PNTE).
Según el Ministerio, los dos planes también se alinean con instrumentos como el Plan Nacional de Transición Energética (Plante) y el Foro Nacional de Transición Energética (Fonte).
La ampliación apunta a un crecimiento de hasta 100 GW.
En el caso del PDE 2035 (Plan de Desarrollo Energético 2035), el borrador refuerza el papel protagónico de las energías renovables y proyecta un crecimiento significativo de la infraestructura energética durante la década. EPE (Empresa de Investigación Energética) estima que Brasil puede ampliar su capacidad instalada del sector eléctrico hasta en 100 GW para 2035, un avance sustentado principalmente por la expansión de la energía solar, eólica, la generación distribuida y el almacenamiento.
El proyecto también prevé una expansión más limitada de la generación hidroeléctrica, con la incorporación de 4 GW en centrales hidroeléctricas (crecimiento inferior al 5%), además de 6 GW en nuevas pequeñas centrales hidroeléctricas (PCH).
Incluso con la diversificación de la matriz eléctrica, el documento mantiene la evaluación de que Brasil continuará con una matriz energética altamente renovable: la estimación es que la renovabilidad se mantenga por encima del 50%, un nivel descrito como cerca de cuatro veces el promedio de los países de la OCDE.
Otro punto clave es el aumento previsto del consumo. Según el plan, el consumo final de energía podría crecer alrededor de un 20 % en la próxima década, reflejando la evolución de la actividad económica y la expansión de la demanda energética.
Además de las proyecciones de capacidad instalada, el borrador del PDE 2035 también indica el volumen de inversiones necesarias para sostener esta expansión. El plan estima que el sector energético podría requerir inversiones de alrededor de R$ 3,5 billones para 2035.
Diferencias entre PDE 2035 y PNE 2055
Aunque complementarios, ambos instrumentos tienen alcances y propósitos distintos. El PDE 2035 tiene un horizonte de 10 años, se actualiza anualmente y es de carácter indicativo, presentando proyecciones y análisis para evaluar la suficiencia de la oferta y las necesidades de expansión del sector. El plan refleja el escenario más probable, con base en las políticas vigentes y las condiciones actuales.
El Plan Nacional de Energía 2055, por su parte, tiene un horizonte de 30 años, con una publicación cada cinco años, y un carácter estratégico, orientado a apoyar opciones estructurales en el sector energético a largo plazo.
En este caso, el estudio trabaja con múltiples escenarios y caminos posibles, incorporando incertidumbres y tendencias tecnológicas, además de evaluar transformaciones como la creciente electrificación de la economía y la reducción del peso de los derivados del petróleo.
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