O BNDES (Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social) anunció el pasado viernes (01) un programa de apoyo a proyectos piloto para la producción o utilización de hidrógeno verde (H2V) en Brasil.
El monto máximo de financiación es de R$ 300 millones y dependerá de recursos del Fondo Climático, destinados a la cadena de energías renovables. El banco dijo que también está abierto a financiar grandes plantas para la exportación.
La nueva línea de crédito será la primera del BNDES en ofrecer tasas de interés inferiores a las del mercado, a través del modelo “calvo” TLP (Tasa de Largo Plazo). Es decir, sin remuneración adicional, considerando los recursos del Fondo Climático, cuya tasa es del 1% anual (por año).
A pesar de la iniciativa, Ennio Peres da Silva, doctor en ingeniería mecánica y coordinador e investigador del Laboratorio de Hidrógeno de la Unicamp (Universidade Estadual de Campinas), evalúa que los recursos asignados son demasiado bajos para viabilizar cualquier iniciativa importante en el país.
“Con los recursos puestos a disposición (hasta 300 millones de reales) es muy poco lo que se puede hacer. El precio de un solo electrolizador, de hasta 100 kW, ronda los pocos millones de reales. No es posible tomar ese valor y construir una planta de hidrógeno, porque no será competitivo”, comentó.
Según él, el valor mínimo para poner en funcionamiento una planta en el país se acerca a los miles de millones de reales, debido principalmente a los costos de equipos y profesionales. “Si todavía fuera un proyecto demostrativo, donde no se busca economía, estaría bien. Sin embargo, este no es el caso”, comentó.
hidrógeno verde
Abundante en la naturaleza, el hidrógeno es un elemento ampliamente utilizado por la industria como insumo para fertilizantes, producción de metanol y refinación de petróleo, por ejemplo. Sin embargo, como sólo se encuentra en combinación con otros elementos, para obtenerlo en forma pura es necesario separarlo.
Históricamente, los procesos de separación nunca implicaron el uso de energías renovables sino de fuentes contaminantes. Los más comunes siempre han sido los hidrógenos: el marrón (obtenido por la gasificación del carbón) y el gris (obtenido a partir del gas natural, un combustible fósil).
Con la llegada de las fuentes de energía renovables, comenzó a utilizarse cada vez más en todo el mundo una nueva forma de realizar la separación, que era el hidrógeno verde, producido a partir de energía solar y eólica, con cero emisiones de gases de efecto invernadero.