Durante años, el mercado fotovoltaico brasileño ha centrado sus esfuerzos en la expansión acelerada de la generación distribuida. Ahora, un nuevo movimiento está cobrando impulso: adaptar la enorme base instalada a los requisitos de seguridad actuales. Imagínese a un integrador que ha instalado cientos de sistemas fotovoltaicos en los últimos años.
Todo funcionaba con normalidad, generando energía y cumpliendo con las normas vigentes en el momento de la instalación. Ahora, con los requisitos de seguridad actualizados, surge una nueva pregunta: ¿estos sistemas siguen cumpliendo con los requisitos actuales?
Esta nueva realidad va mucho más allá de la necesidad de adaptar los proyectos existentes. También plantea nuevos retos para los profesionales del sector, quienes ahora deben familiarizarse con tecnologías que antes no formaban parte de la mayoría de los proyectos fotovoltaicos, comprender cómo se integran con diferentes arquitecturas de sistemas y evaluar qué soluciones ofrecen no solo el cumplimiento de las normas, sino también beneficios adicionales para el rendimiento, la operación y el mantenimiento de las centrales eléctricas.
Al mismo tiempo, los integradores y diseñadores están empezando a buscar nuevos fabricantes, comparar diferentes tecnologías e identificar socios fiables para satisfacer esta creciente demanda de adaptaciones.
Más allá de simplemente elegir equipos que cumplan con los requisitos reglamentarios, la decisión ahora considera factores como la fiabilidad, la facilidad de instalación, el soporte técnico, la disponibilidad de repuestos y los beneficios adicionales a lo largo de la vida útil del sistema.
La publicación de la norma ABNT NBR 17193 y la actualización de las notas técnicas de los departamentos de bomberos de varios estados han establecido nuevos requisitos relacionados con la seguridad contra incendios en los sistemas fotovoltaicos, especialmente en lo que respecta a la reducción del voltaje de corriente continua durante situaciones de emergencia.
Más que un simple requisito normativo nuevo, este escenario abre un nuevo ámbito de actividad para integradores, diseñadores y empresas de operación y mantenimiento: la adaptación de los sistemas existentes.
En un momento en que el mercado de nuevas instalaciones opera a un ritmo diferente al de los últimos años, influenciado por las restricciones de conectividad de red, los cambios regulatorios y el aumento de la competencia, la modernización de sistemas existentes está ganando relevancia no solo desde el punto de vista de la seguridad, sino también como una oportunidad para generar nuevos negocios.
Además, existe un número significativo de sistemas instalados que se consideran abandonados, cuyos instaladores originales han cesado sus operaciones en el mercado o ya no ofrecen soporte al cliente. Es probable que estas instalaciones requieran inspecciones, ajustes y actualizaciones tecnológicas en los próximos años, lo que generará oportunidades para nuevos servicios especializados.
Pero, ante este escenario, surge otra pregunta importante: ¿cómo cumplir con los nuevos requisitos de seguridad sin considerar estos ajustes simplemente como un coste adicional?
¿Por qué surgieron estas demandas?
El fortalecimiento de las normas de seguridad es una consecuencia natural de la madurez del sector fotovoltaico. A medida que aumenta el número de sistemas instalados, también crece la preocupación por garantizar que estas instalaciones sigan siendo seguras durante toda su vida útil.
Los módulos siguen produciendo energía siempre que reciben radiación solar. Por lo tanto, incluso después de apagar el inversor, puede que siga habiendo tensión en una parte del circuito de corriente continua.
Cuando esta característica se combina con el envejecimiento de los componentes, la degradación debida a la intemperie, las conexiones inadecuadas, los daños mecánicos o los incendios que se originan en otras partes del edificio, surgen situaciones que requieren un cuidado específico para reducir los riesgos durante las operaciones de mantenimiento y extinción de incendios.
Modernización: De obligación regulatoria a oportunidad de negocio
La evolución de las normativas, junto con el envejecimiento de los equipos instalados, implica que muchas centrales eléctricas están siendo evaluadas para determinar la necesidad de realizar ajustes que les permitan cumplir con los requisitos de seguridad vigentes.
Ante la ralentización de las nuevas instalaciones en algunos sectores del mercado, la modernización de sistemas existentes amplía la cartera de servicios de los integradores y fortalece los contratos de operación y mantenimiento.
Para muchos clientes, el cumplimiento normativo deja de ser una mera obligación regulatoria y se convierte en una oportunidad para modernizar el sistema con tecnologías que brindan mayor seguridad para la inversión.
Elegir la arquitectura de solución adecuada marca la diferencia.
Existen dispositivos desarrollados exclusivamente para realizar la función de apagado rápido, así como arquitecturas en las que esta funcionalidad forma parte de la propia plataforma del sistema fotovoltaico.
En muchas soluciones, el apagado rápido (RSD) consta de equipos independientes de diferentes fabricantes. Esta integración requiere atención al diseño, la puesta en marcha, la compatibilidad de versiones, el soporte técnico e incluso la armonización de las garantías de los distintos componentes.
Muchas de estas soluciones solo realizan la función de apagado rápido, sin una monitorización continua de los dispositivos ni funciones adicionales para su funcionamiento y mantenimiento.
En aplicaciones comerciales, algunas arquitecturas utilizan la comunicación por línea eléctrica (PLC). Dependiendo de la arquitectura y la instalación, la aplicación de la comunicación por línea eléctrica puede requerir precauciones específicas para minimizar la interferencia electromagnética (diafonía), así como para evitar impactos en funciones como la detección de arco eléctrico (AFCI).
Por este motivo, al evaluar una solución de modernización, es importante considerar no solo el cumplimiento de la norma, sino también la robustez de la arquitectura, el nivel de integración, la facilidad de monitorización y los beneficios operativos a lo largo de su vida útil.
Entre los distintos enfoques disponibles en el mercado, las arquitecturas integradas de forma nativa se han destacado por combinar la función RSD con características que aportan valor añadido a lo largo de toda la operación de la planta. Un ejemplo es la plataforma SolarEdge, cuya arquitectura integra seguridad, monitorización y optimización del rendimiento en una única solución.

- Tabla 1 – Comparación entre los dispositivos de apagado rápido dedicados y la arquitectura SolarEdge.
Si bien los dispositivos dedicados al apagado rápido tienen como objetivo principal satisfacer el requisito de reducción de voltaje durante emergencias, la arquitectura SolarEdge incorpora esta función junto con la monitorización a nivel de módulo, SafeDC™, Sense Connect, Safe Start, comunicación nativa entre el inversor y los optimizadores, alertas proactivas y optimización de la generación de energía.
Conclusión
La evolución de las normativas demuestra que la seguridad desempeña un papel cada vez más importante en el mercado fotovoltaico brasileño. Más allá del mero cumplimiento de los requisitos reglamentarios, invertir en soluciones integradas permite transformar una obligación en una oportunidad para agregar valor al sistema, combinando seguridad, rendimiento, monitorización y fiabilidad en una única arquitectura.
Las opiniones e información expresada son responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representan la posición oficial del autor. Canal solares.
Una respuesta
Por ahora no voy a dar mi opinión.