El nuevo gobierno chileno presentó lineamientos para acelerar las inversiones en energías renovables, ampliar los sistemas de almacenamiento y modernizar la red eléctrica, con foco en la seguridad energética y la competitividad industrial.
Las líneas generales de la estrategia fueron dadas a conocer por miembros del equipo energético del gobierno chileno y por funcionarios del sector público vinculados al sistema eléctrico del país.
Según proyecciones asociadas al plan energético de la nueva administración, el país pretende expandir significativamente el uso de BESS (Built-in-Solid Energy) para asegurar la estabilidad en el sistema eléctrico ante el crecimiento de la generación de energía solar y eólica.
La estimación es alcanzar aproximadamente 9.000 MW de capacidad de almacenamiento al 2027 y aproximadamente 14.000 MW al 2030, según proyecciones presentadas por miembros del equipo de política energética vinculado al nuevo gobierno chileno.
La estrategia parte del diagnóstico de que la expansión acelerada de la generación de energía renovable requiere nuevas soluciones para asegurar la confiabilidad de la red eléctrica.
Datos del Coordinador Eléctrico Nacional, operador del sistema eléctrico chileno, indican que el país ya está experimentando un crecimiento en la implementación del almacenamiento de energía. Actualmente, hay más de 1.700 MW de baterías en operación y aproximadamente 600 MW en fase de prueba, según datos publicados por el organismo responsable de la coordinación del sistema eléctrico nacional.
Reforma regulatoria e incentivos a la inversión.
Entre las prioridades del nuevo gobierno se encuentra la revisión de los procesos regulatorios relacionados con los proyectos energéticos y mineros. La agenda incluye simplificar los trámites de licencias y reducir los trámites administrativos que, según el equipo de gobierno, pueden retrasar las inversiones en infraestructura energética.
La propuesta busca aumentar la seguridad jurídica para los inversionistas y acelerar la puesta en marcha de nuevos proyectos de generación y almacenamiento de energía renovable en el país.
Estimular la demanda de electricidad industrial
El plan energético también prevé estimular sectores industriales con alto consumo eléctrico, incluidos centros de datos, producción de hidrógeno verde y proyectos de desalinización de agua, como forma de aprovechar el excedente de generación renovable proyectado para los próximos años.
En el caso del hidrógeno verde, la estrategia oficial considera el potencial de Chile para convertirse en un exportador de este combustible bajo en carbono, aprovechando los recursos solar y eólico disponibles en el país.
Transición energética y reducción del carbón
Las proyecciones asociadas a la planificación energética del país indican que la expansión de las energías renovables combinada con el almacenamiento de energía podría permitir la eliminación gradual de la generación de energía a partir de carbón durante la próxima década, a medida que nuevas fuentes de energía limpia entren en funcionamiento en el sistema.
Informes recientes del sector energético también indican que aproximadamente el 95% de la nueva capacidad planificada para el sistema eléctrico chileno está asociada a proyectos renovables o de almacenamiento, lo que refleja la expansión de la energía solar, eólica y de baterías en la cartera de inversiones del país.
Las directrices comenzaron a orientar la política energética de Chile al inicio del gobierno del presidente José Antonio Kast, quien asumió el cargo esta semana.
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