La matriz energética con alto potencial renovable Brasil y la abundancia de recursos naturales colocan al país como un potencial protagonista en liderazgo de producción de H2V (hidrógeno verde) en el mundo. La evaluación forma parte de la Investigación Hidrógeno Verde y El Futuro de las Matrices Energéticas, realizada por PwC Brasil.
Alrededor del 85% de la electricidad del país se genera a partir de fuentes renovables, una de las matrices eléctricas más limpias del mundo. Para hacernos una idea de este potencial, las grandes economías mundiales utilizan alrededor del 30% al 40% de fuentes sostenibles para generar energía eléctrica.
“Como uno de los países líderes en términos de potencial de producción de hidrógeno verde, Brasil está muy bien posicionado. Además de ofrecer recursos naturales en abundancia y a precios competitivos, el país también tiene una buena ubicación geográfica para exportar a Europa”, comentó Adriano Correia, socio de PwC Brasil y responsable del estudio.
“En este contexto, la región Nordeste se destaca, especialmente los estados de Ceará y Pernambuco. Fuera de la región, Río de Janeiro también viene realizando importantes proyectos para la producción de H2V”, destacó.
Según la investigación, en respuesta a la carrera del sector industrial por una nueva tecnología renovable, el combustible es la apuesta para una transición energética sostenible.
“Sin emitir gases de efecto invernadero, el hidrógeno verde es el elemento más abundante y ligero del mundo, con una amplia gama de aplicaciones, desde la refinación hasta la petroquímica y la siderurgia. También es una rica fuente de energía, mucho más eficiente que otros combustibles”, destacó.
El informe también indica que la tecnología para la producción ya está consolidada y que el mayor desafío sería el costo de producción. En este aspecto, existe una tendencia global a la baja que, si cambia la curva de costos, creará una importante oportunidad para viabilizar proyectos e impulsar el crecimiento económico sostenible, acelerando la sustitución de combustibles fósiles.
“Los escenarios de ambición moderada y alta presentan una demanda de hidrógeno más fuerte a partir de 2030 y otro fuerte aumento a partir de 2035. Para cumplir los objetivos climáticos de París, la planificación de infraestructuras debe comenzar ahora”, añadió Correia.
¿Para qué se utilizará el hidrógeno verde?
El H2V tiene el potencial de descarbonizar diferentes sectores, incluidas las industrias química y petroquímica, así como las industrias del aluminio, los metales y el cemento. Además, puede utilizarse como combustible para medios de transporte (coches, barcos, camiones, autobuses) y como fuente alternativa para el sistema energético.
Sin embargo, el experto afirmó que no hay manera de evolucionar sin centrarse en la construcción de marcos regulatorios que brinden seguridad a los inversionistas, impulsen la investigación, desarrollen tecnologías y adopten las mejores prácticas internacionales para la exportación.
Recientemente, el gobierno publicó dos nuevas ordenanzas que definen reglas y lineamientos complementarios para la concesión del uso de áreas marinas, además de fijar estándares para la creación del Portal Único de Gestión del Uso de Áreas Marinas para Generación de Energía.
“Un desafío para este tema en particular es tener un poco más de claridad en cuanto a la normativa. Las ordenanzas son un primer paso importante. Esto tiene que quedar claro para darle mayor seguridad a los proyectos y a los inversionistas”, destacó.
Demanda de hidrógeno verde
A su juicio, otro punto fundamental para la viabilidad de los proyectos de infraestructuras de hidrógeno verde es la garantía de una demanda mínima estable en el largo plazo.
El estudio de PwC Brasil indica que las proyecciones de demanda pueden variar significativamente debido a diferentes supuestos, como desarrollo de actividades económicas, demanda global de energía, precios de electricidad renovable, intensidad de uso en diferentes sectores, implementación de tecnologías como electrificación o captura y utilización de carbono. almacenamiento y desarrollo del marco regulatorio.
En este contexto destacan, en primer lugar, los actuales proyectos de hidrógeno en construcción y en funcionamiento. Y en segundo lugar, la planificación y construcción de infraestructuras para el uso del hidrógeno a gran escala, como gasoductos o terminales de exportación/importación.
“Lo ideal es que la infraestructura necesaria se construya en paralelo a la creciente demanda, a costos cada vez menores, para garantizar que se comercialice y transporte en las cantidades y plazos necesarios”, concluyó.