El diputado federal Lafayette Andrada (Republicanos-MG) afirmó el pasado jueves (25) que el marco legal para la generación distribuida debería votarse en agosto. La declaración fue hecha durante la clausura del Foro GD online, promovido por ABGD (Asociación Brasileña de Generación Distribuida).
“Aún no he presentado el proyecto de ley que propone una nueva regulación para GD porque creemos que es mucho más factible y factible presentarlo como enmienda sustitutiva en un PL que ya está tramitándose en la Cámara. Eso es lo que acordamos con el Presidente de la Cámara. Además, el Legislativo está priorizando el avance de proyectos que están directamente relacionados con la crisis del Covid-19”, explicó Andrada.
Para Marina Meyer, directora jurídica de la ABGD, la propuesta debe sustituir al REN 482. “El proyecto de ley se integrará en el Código Brasileño de Energía Eléctrica, en fase de creación, y cumplirá el papel que hoy corresponde a la Resolución Normativa 482”.
REN 482 está en proceso de revisión por ANEEL (Agencia Nacional de Energía Eléctrica), y ha generado discusión en el sector desde la presentación de la propuesta de revisión de la agencia.
Carlos Evangelista, presidente de ABGD, sostiene que es más justo y democrático que el sector sea regulado por una ley propuesta y debatida en el Congreso, ya que traerá mayor seguridad jurídica. “El futuro de un mercado tan importante y estratégico para Brasil no puede ser definido por resoluciones normativas de un organismo regulador. Necesita tener la seguridad jurídica que sólo una ley clara, equilibrada, justa y bien redactada puede brindar”, destacó Evangelista.
El diputado Andrada también aclaró que existen otros proyectos de ley que buscan resolver el impasse de la generación distribuida, sin embargo, explicó que el texto que presentará obtuvo el consenso de agentes del sector eléctrico y diferentes corrientes políticas. “Será una propuesta equilibrada, que reconciliará a todas las partes”, afirmó.
Según el parlamentario, la propuesta traerá un nuevo concepto de generación compartida, haciéndola más democrática y accesible para casi 70 millones de consumidores de bajos ingresos, que, según la legislación vigente, tienen grandes dificultades para disfrutar de los beneficios de la generación distribuida.