Con el avance del cambio climático y la intensificación de eventos ambientales extremos, el sector eléctrico enfrenta un escenario desafiante, que expone las líneas de transmisión a condiciones ambientales cada vez más adversas.
Constantemente expuestas a variaciones de temperatura, fuertes lluvias, rocío marino y contaminantes atmosféricos, estas estructuras requieren una planificación rigurosa desde el diseño hasta el mantenimiento, que si no se monitorea con precisión, puede comprometer su integridad y provocar interrupciones en el suministro eléctrico.
Entre los componentes más vulnerables en este escenario se encuentran los aislantes eléctricos, piezas esenciales para asegurar el soporte mecánico de los cables conductores y evitar descargas eléctricas no deseadas, que sostienen los cables y evitan descargas entre las estructuras metálicas.
La elección del tipo adecuado de aislante tiene en cuenta no sólo aspectos técnicos y mecánicos, sino también factores ambientales locales, como explica Bruna Araújo, geóloga especialista en geotecnologías de Tractebel.
La definición de aisladores en una línea de transmisión considera diversos criterios técnicos, mecánicos y ambientales. Entre los factores más relevantes se encuentran la tensión eléctrica del sistema, la resistencia mecánica necesaria, el tipo de material aislante (porcelana, vidrio o polímero) y las condiciones ambientales de la región, afirma.
Los satélites ayudan a mapear los riesgos en las líneas de transmisión
El impacto es directo sobre el funcionamiento del red eléctrica, Esto puede provocar fallos y altos costos de reparación de emergencia. Para minimizar estos riesgos, los profesionales del sector han invertido en tecnologías avanzadas de monitorización, como la teledetección satelital.
En Brasil, donde la extensión territorial dificulta la instalación de estaciones de monitoreo en todas las localidades, la combinación de datos satelitales y mediciones puntuales ha demostrado ser eficiente. Los datos sobre contaminación atmosférica están disponibles a través de INPE (Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales) y otros organismos internacionales.
Según Samuel Silva Santos, ingeniero eléctrico de Tractebel, el uso de imágenes orbitales permite mapear la concentración de contaminantes y analizar patrones ambientales en grandes áreas, una herramienta fundamental para identificar las ubicaciones y los períodos en que los aislantes están más expuestos.
Con esta información, es posible establecer una correlación espacial entre las concentraciones de aerosoles y las variables meteorológicas, así como identificar patrones temporales y espaciales. Esto permite evaluar el nivel de exposición de una línea de transmisión a lo largo del tiempo y conocer las zonas donde y cómo la deposición de aerosoles puede afectar el rendimiento de los aislantes, explica Samuel.
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