Según las proyecciones actualizadas de organismos oficiales del sector eléctrico, se espera que la generación distribuida (GD) en Brasil crezca de 45 GW en 2025 a 67,5 GW en 2030. Si bien la nueva estimación indica una expansión de aproximadamente el 50 % durante ese período, representa una desaceleración de 1,9 GW en comparación con la proyección publicada el año pasado.
Los datos se incluyen en el primer Informe Trimestral de Previsiones de Carga para la Planificación Anual de Operaciones Energéticas 2026-2030, publicado esta semana. El informe es elaborado conjuntamente por la CCEE (Cámara de Comercialización de Energía Eléctrica), la ONS (Operador del Sistema Nacional) y la EPE (Compañía de Investigación Energética).
Entre los factores que explican la revisión a la baja se encuentran los recortes en los impuestos a las importaciones en China, el mantenimiento de tasas de interés altas en Brasil, considerando que alrededor del 50% de los sistemas están financiados, y el aumento en el cobro escalonado de la Fio B.
También influyen en el diagnóstico las denegaciones de acceso a las opiniones debido a la inversión del flujo, especialmente en estados como Minas Gerais, São Paulo, Rio Grande do Sul, Maranhão y Roraima, además de la disminución del mercado de alta tensión, con la migración de consumidores al Mercado Libre de Energía, y la saturación en regiones con mayor penetración de la tecnología.
Por otro lado, el informe señala factores que deberían impulsar la expansión de la generación distribuida en los próximos años. Entre ellos se encuentran los incentivos para el almacenamiento de energía, las ventajas fiscales para la adquisición de equipos en el marco del REIDI (Régimen Especial de Incentivos para el Desarrollo de Infraestructuras) y el desarrollo de soluciones como los sistemas de "red cero".
También se estima que existe una demanda reprimida de electricidad en el país, sumada a un bajo nivel de penetración de la generación distribuida a escala nacional. El avance de tecnologías como los vehículos eléctricos y los sistemas fotovoltaicos flotantes también contribuye a impulsar el crecimiento de este sector.
Las políticas públicas, como la inclusión de sistemas fotovoltaicos en las viviendas del programa Minha Casa, Minha Vida, se presentan como otro factor relevante en la creación de nuevas demandas.
Las incertidumbres regulatorias podrían ralentizar el mercado.
El estudio también destaca aspectos preocupantes que podrían afectar el ritmo de expansión de la generación micro y minidistribuida. Entre ellos se encuentran la incertidumbre en torno al modelo de facturación Fio B después de 2028, tal como se prevé en la Ley 14.300/22, y los efectos aún inciertos de la reforma tributaria en el sector.
Además, se prevé que los cambios regulatorios en curso influyan en la competitividad de la generación distribuida (GD) a mediano plazo. Esto incluye la apertura del mercado libre a los consumidores de baja tensión a partir de noviembre de 2027 (Ley 15.269/25) y la posible ampliación de la aplicación de la tarifa blanca a consumidores con mayor consumo.
Otro punto crítico mencionado es la creciente presión de los actores de la industria para que se apliquen medidas de limitación de la generación también a la generación distribuida, una medida que, de implementarse, podría alterar significativamente el atractivo de los proyectos.
Puedes consultar el estudio completo aquí. este enlace.
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