La clase C representó el 45% de las solicitudes de financiamiento para instalaciones de generación solar distribuida en 2024, según una encuesta realizada por una institución financiera y destacada por el CEO de [nombre de la empresa]. ABSOLAR (Asociación Brasileña de Energía Solar Fotovoltaica), Rodrigo Sauaia.
Los datos, presentados durante el segundo de tres talleres sobre tarifas blancas promovidos por ANEEL (Agencia Nacional de Energía Eléctrica), realizó el 28 de enero, según él, el avance respecto a 2023, cuando la misma institución –cuyo nombre fue mencionado– ya había señalado que la clase C representaba el 41% de las solicitudes.
Según Sauaia, esta evolución confirma que la generación distribuida ya no es una tecnología restringida a los consumidores de altos ingresos y ahora está siendo impulsada principalmente por las clases de ingresos medios y bajos.
Según el ejecutivo, al sumar las clases C y D, el volumen de consumidores que busca financiamiento para instalar sistemas solares supera la mitad del total, lo que refuerza la percepción de que la tecnología se ha extendido más en el país.
Sauaia afirmó que este movimiento desmonta el argumento, común en los primeros años de expansión del sector, de que la generación distribuida sólo sería accesible para los consumidores más ricos.
Popularización
Al comentar las cifras, el presidente de ABSOLAR Comparó el avance de la generación distribuida con la trayectoria de otras tecnologías que inicialmente tenían altos costos y baja penetración –como la telefonía celular–, pero que se generalizaron con el tiempo.
Según él, los datos indican que, actualmente, "es la gente común" la que lidera el crecimiento del mercado solar distribuido en Brasil, impulsado especialmente por el financiamiento.
El discurso tuvo lugar durante el taller de ANEEL Se centró en la discusión sobre la ampliación del uso de la tarifa blanca a los consumidores con consumo superior a 1.000 kWh.
Sauaia destacó que la entidad ya realizó estudios de costo-beneficio, entregados a la agencia en 2023, con una propuesta metodológica para calcular estos impactos con base en datos oficiales y modelos computacionales.
Según él, este tipo de metodología permitiría monitorear la evolución dinámica del sector, ofreciendo una base transparente para evaluar los costos y beneficios de la generación distribuida en un escenario en constante cambio.
Conflicto
Al abordar directamente la tarifa blanca, Sauaia afirmó que uno de los puntos centrales de la discusión está en definir los niveles y tiempos de la tarificación diferenciada.
Para él, se trata de un tema delicado porque, actualmente, esta definición la hacen los distribuidores, lo que podría introducir un potencial conflicto de intereses.
El ejecutivo señaló que los distribuidores pueden adoptar criterios que busquen proteger los ingresos y mitigar las pérdidas asociadas al desplazamiento del consumo a horarios más económicos.
En este contexto, sostuvo que la ANEEL Podría desempeñar un papel más neutral en la definición de las franjas horarias y parámetros de la tarifa blanca, utilizando datos técnicos relacionados con el funcionamiento del sistema.
La preocupación de Sauaia es que, si la estructura tarifaria está diseñada inadecuadamente, la tarifa blanca puede no generar los beneficios esperados o incluso crear distorsiones, afectando a los consumidores que adoptan el modelo sin una clara previsibilidad de ganancias.
Debate
La presentación de Sauaia fue precedida por una declaración de la presidenta del Consejo Nacional de Consumidores de Energía Eléctrica (CONACEN), Rosimeire Costa, que contrastó con los datos presentados posteriormente por el presidente de... ABSOLAR.
En su presentación ofreció una perspectiva crítica sobre el equilibrio económico del sector, afirmando que el presupuesto es fijo y que cualquier incentivo lo paga en última instancia el consumidor que permanece dentro del entorno regulado.
Si bien reconoció la importancia de la energía limpia, el representante de los consumidores señaló que el balance está "desequilibrado", ya que la adopción acelerada de la generación de energía solar está siendo apoyada indirectamente por las clases de menores ingresos que aún no tienen acceso a la tecnología.
Rosimeire destacó que quienes no poseen paneles solares terminan asumiendo los costos que financian el sector, mientras que el consumidor brasileño promedio consume apenas 156 kWh, cifra que calificó como inferior a la observada en África subsahariana.
El presidente de CONACEN alertó sobre un escenario social difícil en Brasil, donde los ciudadanos de las clases A o B utilizan sus autos eléctricos cargados con energía limpia y barata, mientras que las clases D, E y F siguen atadas a combustibles contaminantes y continúan pagando la factura de los cargos sectoriales.
Sostuvo que los datos de ganancias y pérdidas del sistema necesitan una transparencia total y reiteró que los consumidores vulnerables ya no pueden pagar la factura solos.
El discurso sirvió de marco a la intervención de Sauaia, en la que utilizó los datos de financiación precisamente para demostrar que el acceso a la tecnología ya se está extendiendo a la base de la pirámide social.
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