El Ministerio de Hacienda, a través de su SRE (Secretaría de Reformas Económicas), emitió advertencias sobre los riesgos que implican las próximas LRCAP (Subastas de Reserva de Capacidad en Forma de Potencia) programadas para marzo y abril de 2026.
En dos notas técnicas (SEI nº 5782/2025 y nº 5786/2025) sometidas a consulta pública 35 y 36, promovidas por ANEEL (Agencia Nacional de Energía Eléctrica) y ambos concluyeron, el Ministerio expresó su preocupación por las estrategias del MME (Ministerio de Minas y Energía) para la contratación de centrales térmicas alimentadas a carbón, gas natural, fuel oil y diésel.
El principal motivo de preocupación es el posible daño a la viabilidad de las tecnologías de almacenamiento de baterías, que podrían quedar relegadas a un papel residual en el sistema.
Jerarquía de competencias
El Ministerio de Hacienda destaca que la organización actual de las subastas establece una jerarquía física y cronológica que perjudica a las fuentes de energía limpia. Según las directrices analizadas, la subasta de centrales eléctricas a gas y carbón, así como la de las ampliaciones de centrales hidroeléctricas, se realiza primero, seguida de la de centrales a petróleo y biodiésel, mientras que la de baterías se ubicaría al final de la lista.
Dado que las dos primeras subastas consumen el margen de flujo de la red de transmisión y el "slack" en la asignación de capacidad, existiría un riesgo real de que, cuando llegue el momento de las baterías, no haya recursos financieros ni espacio técnico para contratarlas.
El Ministerio de Hacienda considera que esta configuración contradice el Plan de Transición Energética (PTE). Si bien las baterías aportan flexibilidad y facilitan la integración de la energía eólica y solar, las centrales térmicas buscan garantizar la seguridad del suministro prolongando la vida útil de los activos de combustibles fósiles con alta intensidad de carbono, señala el Ministerio.
Impacto ambiental y encierro
El análisis del Ministerio indica que la concentración en centrales eléctricas de combustibles fósiles, especialmente las de carbón, indica un preocupante "bloqueo de emisiones". Al ofrecer contratos de reserva de capacidad con plazos de 10 a 15 años para estas fuentes, el gobierno garantiza ingresos fijos para tecnologías contaminantes durante períodos prolongados.
Esta decisión reduciría la urgencia de sustituir estas plantas por soluciones más modernas y flexibles, debilitando los compromisos climáticos del país.
Por lo tanto, el Tesoro recomienda que la ANEEL Reevaluar el papel del carbón y de otras centrales térmicas más contaminantes, sugiriendo que se las trate únicamente como recursos de transición.
Para ello, propone limitar su porcentaje de participación y reducir los plazos de sus contratos, sometiéndolos a estándares de eficiencia más estrictos.
Cuellos de botella y restricciones
Otro argumento central del Tesoro se refiere al agravamiento de las restricciones: la reducción forzada de la generación de energía renovable. La contratación a gran escala de centrales térmicas ocuparía el margen de flujo del sistema, que podría ser utilizado por centrales eólicas y solares.
Según las notas técnicas, los términos actuales del LRCAP (Acuerdo de Transferencia de Energía Renovable a Largo Plazo) termo-hidroeléctrico hacen poco para optimizar la transmisión y pueden, en la práctica, aumentar la cantidad de energía renovable desperdiciada debido a la falta de espacio en la red.
El Ministerio de Hacienda destaca que, si bien la Ley nº 15.269/2025 perfila el almacenamiento como una solución precisamente para reducir el recorte y ofrecer flexibilidad, la subasta térmica puede consumir el presupuesto del sector antes de que esa solución sea implementada.
Una carga para el bolsillo del consumidor.
La Secretaría de Reformas Económicas también detalló los impactos financieros. La contratación de energía mediante Contratos de Reserva de Capacidad (CRCAP) suele generar un aumento estructural en el cargo por capacidad, que se reparte entre todos los consumidores.
Si los volúmenes contratados son sobredimensionados, existe el riesgo de generar “ingresos por capacidad ociosa”, es decir, los consumidores pagan permanentemente por plantas de energía que permanecen inactivas, sin una ganancia proporcional en seguridad de suministro.
En el entorno de contratación regulada (ACR), esto se traduce en facturas más altas para los consumidores residenciales. En el entorno de contratación libre (ACL), el coste sistémico adicional afecta la competitividad industrial y las decisiones de inversión de los grandes consumidores y autoproductores.
Recomendaciones
En resumen, la SRE expresa su acuerdo con la necesidad de reforzar la reserva de capacidad, pero argumenta que esto no debe ocurrir de manera aislada y opaca. Se recomienda que ANEEL y el MME Coordinar los volúmenes y el mix tecnológico de forma integrada, considerando las baterías y los mecanismos de respuesta a la demanda previstos en la nueva legislación.
A Pasta También sugiere que cada ronda de subastas se acompañe de una evaluación sistemática de los resultados previos en términos de clima y tarifas. El objetivo final es garantizar que la reserva de capacidad deje de ser un mero costo adicional y se convierta en un instrumento que maximice la confiabilidad con el mínimo impacto económico y ambiental para Brasil.
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