Las grandes cubiertas, como las de centros logísticos e industriales, tienen requisitos de coste, tiempo de construcción y resistencia mecánica que las diferencian de la construcción de una cubierta común.
Una de las soluciones de revestimiento que ha crecido entre las naves industriales es la tirolesa. Se diferencia de una losa metálica común, principalmente, en su método de instalación.
El metal que forma la teja viene enrollado en láminas que se cortan y doblan durante la instalación, dándole la forma y longitud necesarias para el techo.
Debido a esta propiedad, las tejas pueden ser largas, alcanzando hasta 70 m de largo por 4 m de ancho. El cierre entre láminas, o la unión entre ellas (costuras), es la principal característica que diferencia esta solución de otras.
En comparación con las tejas metálicas tradicionales, que están disponibles en piezas mucho más pequeñas, la solución de costura tiene menos juntas y es más fácil de instalar, lo que también conduce a un mejor rendimiento contra la filtración de agua a través del techo.
Las baldosas con cremallera también tienden a tener una mayor resistencia a las cargas mecánicas, normalmente a partir de 50 kgf/m², mientras que las baldosas metálicas tradicionales comienzan a partir de 20 kgf/m².
Es habitual que este tipo de baldosas encuentre garantías de estanqueidad al 100% siempre que no estén perforadas.

Las tejas perfiladas tienen una elevación en sus bordes que luego serán prensadas y plegadas por una máquina especial para este acabado, conocida como cremallera. Este proceso de plegado da origen al nombre de “zipped”.



Las láminas que forman las tejas están tratadas contra la corrosión, pudiendo ser de galvalume, zincalume y acero galvanizado, entre otros.
Para mantener estas protecciones y reducir posibles entradas de agua, no se pueden perforar. Las tejas se fijan a la estructura de la caseta mediante un soporte metálico que se presiona entre las láminas con cremallera, como se muestra en la figura siguiente.

¿Es posible instalar paneles fotovoltaicos en tejados con tejas tirolinas?
La instalación de soportes para un sistema fotovoltaico en este tipo de tejados se diferencia principalmente por el hecho de que no es posible perforar las tejas ni fijarlas directamente a la estructura metálica que las soporta.
Para instalar los paneles es necesario utilizar una abrazadera especial que funciona como una abrazadera, que se fija a la geometría de la losa (parte con cremallera) mediante la presión que ejerce el mecanismo de tornillo y tuerca. Este tipo de montaje se ilustra en la siguiente figura.

Los soportes reciben las abrazaderas que garantizarán la fijación de los módulos.

Esta solución, además de ser adecuada para tejas con cremallera, tiene un coste reducido respecto a aplicaciones en tejas metálicas convencionales.
Esto se debe a la menor cantidad de piezas y materiales utilizados, incluida la reducción de los costos de instalación y de transporte al sitio de construcción.
