Desde 2023, el debate sobre la transición energética y la economía baja en carbono se ha intensificado a nivel mundial. La COP 27, celebrada en Egipto, ya señaló la urgente necesidad de adoptar medidas concretas para mitigar el cambio climático.
Ahora, con los acontecimientos de la COP28 en Dubai, la atención mundial se ha centrado en la implementación efectiva de los mercados de carbono, la aceleración de las energías renovables y la descarbonización de las matrices energéticas nacionales y corporativas.
A partir de 2024 se produjeron avances importantes en la regulación y funcionamiento de los mercados de carbono, especialmente con la adhesión de nuevos países y bloques económicos al sistema global de compensación de emisiones.
Brasil, por ejemplo, ha estructurado un mercado de carbono regulado más sólido, atrayendo inversiones y fomentando prácticas corporativas sostenibles. Las empresas, bajo la presión de los inversores y los consumidores, han estado participando en iniciativas de neutralidad de carbono, reforzando sus compromisos con los objetivos de reducción de emisiones para 2030.
El crecimiento de la energía limpia, como la solar, la eólica y la biomasa, ha sido abrumador en los últimos dos años. Este avance está directamente relacionado con la caída de los costos de la tecnología y la mayor disponibilidad de financiación verde.
A GD (generación distribuida), especialmente en el segmento residencial y comercial, se ha consolidado como una alternativa viable para los consumidores que buscan autonomía energética y reducción de costos.

La integración de estas fuentes a la matriz energética nacional trajo beneficios ambientales y económicos, impulsando la industria y contribuyendo a la seguridad energética.
La implementación de una economía baja en carbono también es importante en el contexto de la apertura del mercado de la electricidad. La liberalización/apertura del libre mercado, la digitalización y la descentralización (aumento del MMGD) son temas ya consolidados, pero junto al proceso de consumo bajo en carbono, se hace necesario avanzar en nuevas tecnologías en favor de metas más limpias y apropiadas para esta nueva era de descarbonización.
Descarbonización empresarial e industrial
Empresas de diferentes sectores han estado adoptando estrategias para descarbonizar sus operaciones con un enfoque en la evolución del negocio más allá del urgente proceso de descarbonización. En el sector energético se observa una reestructuración de carteras con una mayor participación de fuentes renovables.
La industria, a su vez, invierte en procesos de producción más eficientes y en el uso de combustibles alternativos de bajas emisiones. Estos movimientos se ven reforzados por políticas públicas que incentivan la innovación y la adopción de tecnologías limpias.
Hasta la reforma fiscal (con la Ley Complementaria 214 / 2025) trajo consigo aspectos de presuntos créditos del IBS y del CBS al contribuyente sujeto al régimen regular que adquiere residuos sólidos de recolectores incentivados para su uso en un proceso de disposición final ambientalmente apropiado. En otras palabras, el proceso de descarbonización va más allá de los procesos de cambios internos en las empresas y llega también a la parte legislativa.
Sin embargo, incluso a pesar de los avances, aún quedan desafíos. La necesidad de inversión continua en infraestructura, actualización de marcos regulatorios y concientización de la sociedad sobre el consumo responsable son puntos críticos. La colaboración entre gobiernos, empresas y ciudadanos será clave para acelerar esta transición y garantizar que se cumplan los compromisos internacionales.
El escenario actual muestra que la era de las economías bajas en carbono ya no es una perspectiva futura, ¡sino una realidad cambiante! La inserción del mercado de carbono y la expansión de las energías renovables demuestran la búsqueda de un equilibrio entre el desarrollo económico, la preservación del medio ambiente y el bienestar social.
El camino hacia una matriz energética descarbonizada es desafiante, pero esencial para un futuro sostenible. La implementación del concepto de energía abierta es importante en el contexto del avance acelerado de la apertura del mercado eléctrico.
La apertura del mercado (liberalización), la digitalización y la descentralización (aumento de MMGD) son temas ya consolidados, y Open Energy aumentará la transparencia y fomentará la innovación, a través del cumplimiento de la legislación de protección de datos, que debe cumplirse íntegramente.