La industria brasileña busca cada vez más alternativas para alcanzar el cero neto. Según una encuesta realizada por ABB, una empresa de tecnología energética, la mayoría de las empresas están invirtiendo o planean invertir en eficiencia durante los próximos cinco años.
No Brasil, el 48% ya está haciendo contribuciones para aumentar la eficiencia energética, mientras que el 51% está planificando, y se espera que el 63% haga estas inversiones en 2022, la tasa más alta entre los países encuestados.
La encuesta, que entrevistó a 2.294 empresas en 13 países, de diferentes tamaños, entre 500 y 5.000 empleados o más, también muestra que solo el 1% no está tratando de lograr cero emisiones netas, mientras que el 6% dice que ya son carbono neutral.
Sin embargo, el informe de ABB destacó que el coste de hacer esta transición de manera eficiente sigue siendo una barrera para el 47%, seguido por la resistencia de los trabajadores a las nuevas tecnologías (41%).
Otro problema es la brecha de información: el 66% de las industrias entrevistadas no sienten que el gobierno y terceros proporcionen toda la información que necesitan sobre el tema.
Aún así, entre quienes ya invierten en el área, tres de cada cinco están actualizando sus equipos para obtener las mejores calificaciones de eficiencia. Este porcentaje es superior al de Argentina (48%), pero inferior al de China (83%).
Análisis de mercado
Según la especialista en prevención de pasivos ambientales y eliminación del desperdicio de recursos naturales, Clarissa Souza, directora de Flos Ambientales, las empresas deben comenzar con el inventario de emisiones de GEI (Gases de Efecto Invernadero) para identificar las fuentes y cuantificar las emisiones actuales.
“Independientemente del tamaño de la empresa, es necesario adaptarse a los lineamientos y marcarse objetivos de reducción de emisiones”, afirmó.
Clarissa señala que varios factores, como la flota de la empresa, la red de proveedores y los sistemas de calefacción, influyen en las emisiones de GEI.
“Es necesario realizar un análisis profundo de la cadena productiva, definir límites organizacionales y operativos para fijar metas específicas para la curva de descarbonización. A menudo, pequeños cambios y reestructuraciones ya consiguen reducciones muy considerables”, añadió.
El experto recuerda que Brasil todavía necesita involucrar a muchas empresas, pero ya tiene una gran representación en materia de datos ambientales.
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