A CCS Brasil, organización sin fines de lucro que tiene como objetivo desarrollar el escenario CAC (Captura y Almacenamiento de Carbono) en el país, y la ANILLO (Instituto Nacional de Energía Limpia) anunció una acuerdo de cooperación técnica con la intención de estimular y animar soluciones de producción para Hidrógeno bajo en carbono y descarbonización en el sector energético brasileño.
El anuncio y firma del acuerdo de cooperación entre las partes tuvo lugar este martes (20), durante el evento Expo Hidrógeno Sudamérica, en Río de Janeiro.
La alianza tiene como objetivo difundir información relacionada con el sector energético, descarbonización y bajas emisiones de carbono, realizando congresos, webinars, capacitaciones, cursos, estudios, boletines, compartiendo datos y realizando análisis y publicaciones conjuntas relacionadas con estos temas.
“A partir de esta cooperación, CCS Brasil e INEL esperan poder dar un paso más en la realización de acciones que contribuyan a la descarbonización y reducción de gases de efecto invernadero”, dicen Isabela Morbach y Nathalia Weber, cofundadoras de CCS Brasil.
“Queremos ampliar el incentivo a la producción de hidrógeno bajo en carbono, uno de los principales medios de captura de CO2, además de ampliar el conocimiento sobre CAC en este segmento tan estratégico para el país”, destacaron.
Luiz Piauhylino Filho, secretario de Hidrógeno Verde del INEL, explicó que la firma del acuerdo representa la unión de esfuerzos de las instituciones con el objetivo de atender algunas de las demandas fundamentales del sector de las energías renovables.
“El acuerdo es una iniciativa importante para estimular y permitir la producción de hidrógeno bajo en carbono y sin duda contribuirá al proceso de descarbonización en el sector energético de Brasil”, dijo.
Según los expertos, el sector energético es estratégico porque puede ser uno de los mayores beneficiarios de la Captura y Almacenamiento de Carbono en el país. Según datos del I Informe Anual CCS en Brasil, el potencial de captura de CO1 en el segmento alcanza 2 millones de toneladas por año a partir de combustibles fósiles, es decir, el 130% de las emisiones totales de este sector.
La cifra todavía representa el 8% del total de emisiones considerando todos los segmentos. Los mercados más adecuados para implementar proyectos de CAC incluyen la generación de energía, las aplicaciones industriales y la producción de combustible.
“Además del potencial de descarbonización, la CCS también puede ser una tecnología de producción de hidrógeno con bajas emisiones de carbono a partir de gas natural, un combustible que ya es económicamente viable, el uso de CO2 para la producción de amoniaco y combustibles sintéticos y para la producción de bioenergía (BECCS ), como la producción de etanol, biometano y otros procesos de generación de energía a partir de biomasa”, señalan Isabela y Nathália.
Frederico Freitas, subsecretario de la Secretaría de Hidrógeno Verde del INEL, explicó que los combustibles sintéticos, libres de CO2, se producen cuando se promueven reacciones químicas entre el H2V (hidrógeno verde) y el CO2 captado de la Atmósfera o algún proceso químico o biológico.
“En otras palabras, se trata de industrias que necesitan trabajar juntas para impulsar sus operaciones y generar resultados positivos en beneficio de la descarbonización del sector. En este punto, la alianza entre INEL y CCS Brasil tiene mucho que ayudar en la provisión de subsidios específicos para alcanzar los objetivos propuestos”, concluyó.