Estas son solo tres letras, pero representan un concepto cada vez más importante entre las empresas brasileñas. En los últimos años, los criterios ESG se han convertido en un criterio casi obligatorio para evaluar el desempeño de las organizaciones en sus áreas de actividad. Al fin y al cabo, más allá de considerar la rentabilidad del negocio, el indicador analiza el impacto en el medio ambiente, el desarrollo social y el gobierno corporativo.
El escenario de la pandemia de Covid-19 no hizo más que resaltar esta necesidad de alinear los procesos corporativos con el interés público. En resumen: no basta con obtener ganancias, es necesario crear un ambiente positivo en la región y en la comunidad en la que opera.
Si la empresa que diriges o para la que trabajas aún no sabe de qué se trata, lo mejor es postularte para evitar ser superado por la competencia. Una encuesta realizada por la coalición Chief Executives for Corporate Purpose (CECP) muestra que más de la mitad de las organizaciones creen que el tema llegará a los niveles jerárquicos más altos (como directores ejecutivos y presidentes) en el futuro cercano.
Además, siete de cada diez empresas a nivel mundial ya integran criterios de evaluación para estos indicadores en sus procesos y orientan a sus profesionales, y se prevé que esta cifra aumente aún más en los próximos meses y años. El término ESG se acuñó en 2004 en la publicación Who Cares Wins, publicada por el Banco Mundial en colaboración con el Pacto Mundial de las Naciones Unidas e instituciones financieras de nueve países.
Cada letra representa un pilar importante de la propuesta, conformando el acrónimo en inglés: Ambiental, Social y Gobernanza. Una empresa que incorpora estos elementos puede desarrollar procesos más sostenibles e impulsar un cambio positivo, con mercados alineados con los objetivos sociales y la reducción de la desigualdad a largo plazo.
Buscar el crecimiento sostenible no es nuevo para las empresas, especialmente para las de reciente creación. Sin embargo, más que un simple discurso publicitario, la pandemia de la COVID-19 ha reforzado la necesidad de que estas corporaciones pasen de la teoría a la práctica. Es decir, desarrollar acciones efectivas que contribuyan al desarrollo social, la preservación de los recursos naturales y el respeto por las buenas prácticas que rigen la sociedad.
Las empresas que se preocupan por estos temas se han adaptado con mayor facilidad a los cambios provocados por el nuevo coronavirus y, lo más importante, se han posicionado junto a las personas en un momento histórico difícil. Obviamente, se necesita más que buena voluntad para incluir los criterios ESG en el proceso de evaluación de empresas.
Dos pasos son fundamentales en este sentido. El primero es comprender que el concepto requiere adaptación cultural; es decir, debe ser asimilado, comprendido e implementado por todos los empleados y formar parte de la misión y los valores de la empresa.
En segundo lugar, es fundamental contar con el apoyo de la tecnología a la hora de buscar e implementar soluciones que permitan esta transformación. Desde accesorios de iluminación hasta sistemas de gestión, estas herramientas también deben tener una preocupación socioambiental incorporada en su desarrollo y ejecución. ¿De qué sirve preocuparse por el impacto ambiental si los procesos internos utilizan recursos que dañan el medio ambiente?
Ya no hay lugar para empresas que se aíslan y no se preocupan por la sociedad en la que operan, como si lo que ocurre en su entorno no les afectara. Hoy se sabe que las acciones de cada organización afectan a la región y a las personas cercanas a ella, para bien o para mal.
Por tanto, este impacto debe ser positivo la mayor parte del tiempo, permitiendo un desarrollo socioeconómico y ambiental que tenga en cuenta las demandas actuales, pero también las de las generaciones futuras. Con ESG, las empresas por fin pueden ser conscientes de este escenario en constante cambio.
Respuestas de 2
Buen día. Soy Otávio Maunze, en Mozambique me gustaría mucho poder trabajar en grandes empresas, llevo 4 años trabajando en la instalación de algunos sistemas.
Este tema es más que necesario que sea abordado por las grandes empresas, los consumidores y la sociedad.