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Seguridad Pública

Los distribuidores detectan irregularidades, pero el impacto del "robo de paneles solares" sigue siendo limitado.

Se detectaron irregularidades en el 59% de las inspecciones, pero el impacto representa solo el 0,31% de la capacidad instalada.

Los distribuidores detectan irregularidades, pero el impacto del "robo de paneles solares" sigue siendo limitado.

Foto: Eder Rocha/Click Solar

A ANEEL La Agencia Nacional de Energía Eléctrica de Brasil (ANEEL) identificó evidencia de irregularidades en aproximadamente el 59% de las inspecciones realizadas por las distribuidoras para combatir las alteraciones no autorizadas en los sistemas de micro y minigeneración distribuida (DMM), una práctica conocida en el sector como "robo solar".

A pesar del elevado índice de irregularidades confirmadas en las inspecciones, la cantidad de energía irregular detectada hasta el momento asciende a aproximadamente 88 MW, lo que equivale a tan solo el 0,31% de la potencia total de generación distribuida registrada en el país.

La conclusión se recoge en una nota técnica elaborada por la Superintendencia de Regulación de los Servicios de Distribución y la Dirección de Regulación de los Servicios de Transmisión de Aneel, que consolida la información enviada por las distribuidoras en respuesta a la solicitud del organismo de detallar las acciones de inspección adoptadas contra las alteraciones de las características técnicas originales de las plantas de generación distribuida.

La encuesta se realizó después de que la ONS (Operador Nacional del Sistema Eléctrico) enviara un informe a Aneel señalando cambios en el perfil de carga asociados con la generación distribuida de energía (MMGD) no registrada.

Según el operador, la potencia no contabilizada puede variar entre 11,8 GW y 14,6 GW, lo que indica la necesidad de mejorar los mecanismos para identificar las instalaciones que operan por encima de las características originalmente aprobadas.

El informe técnico consolida los resultados de diferentes distribuidores que ya han puesto en marcha programas de inspección específicos. Considerando a los concesionarios evaluados, que atienden a aproximadamente 43 millones de unidades consumidoras, Aneel encontró una tasa promedio de irregularidades de aproximadamente el 59% en las inspecciones realizadas.

A pesar del alto índice de confirmación entre los casos previamente seleccionados por los distribuidores, la potencia irregular identificada fue de aproximadamente 88 MW, lo que equivale a tan solo el 0,31 % de la potencia total de generación distribuida registrada actualmente en el sistema.

La agencia subraya que estas cifras reflejan únicamente una fase inicial de las medidas de control. Además, no todos los distribuidores pertenecientes a grandes grupos económicos han puesto en marcha programas estructurados para combatir las irregularidades, lo que indica que los resultados aún no ofrecen una visión completa del sector.

Cómo los distribuidores identifican los casos sospechosos.

Si bien cada distribuidor ha desarrollado su propia metodología, la mayoría adopta una estrategia similar basada en la intersección entre la generación de energía observada y la generación esperada para cada sistema fotovoltaico.

Los análisis utilizan información de registro de las propiedades, historial de consumo y energía inyectada a la red para seleccionar unidades cuyo comportamiento se considera incompatible con la potencia autorizada. Tras esta selección, los casos más relevantes se someten a inspecciones in situ.

Neoenergia utilizó modelos analíticos para comparar la generación observada con la capacidad instalada y realiza inspecciones in situ tras identificar desviaciones.

CPFL Energia desarrolló un modelo estadístico que evalúa la compatibilidad entre la energía inyectada, el historial de consumo y la capacidad instalada, seleccionando las unidades que se inspeccionarán.

Equatorial emplea herramientas analíticas que integran datos comerciales y operativos para identificar comportamientos de generación atípicos.

Energisa ha desarrollado sus propios indicadores que relacionan la energía generada, la potencia autorizada y los niveles de irradiancia solar para orientar las inspecciones.

Utilizaron datos de ingresos para elaborar indicadores regionales de generación prevista y priorizar las unidades con las mayores desviaciones.

Enel (SP, CE y RJ) ha implementado flujos de monitoreo estandarizados, con modelos analíticos, auditorías de registro e inspecciones sobre el terreno.

EDP ​​comparó la energía realmente inyectada con la energía proyectada, complementando el análisis con imágenes e inspecciones in situ.

Cemig monitoriza las curvas de carga en los transformadores, comparando la potencia registrada con la energía realmente registrada.

Copel y RGE Sul han establecido límites automáticos para la energía inyectada en función de la potencia autorizada, generando alertas para análisis técnico cuando se superan dichos límites.

La empresa realizó análisis basados ​​en el historial de generación y consumo, utilizando supuestos simplificados y ampliando gradualmente el uso de contadores inteligentes e imágenes.

Otros distribuidores también adoptan mecanismos de alerta en sus sistemas comerciales para indicar posibles ampliaciones no autorizadas de sistemas fotovoltaicos.

Las inspecciones in situ confirman los cambios.

Tras seleccionar los casos sospechosos, los distribuidores realizan inspecciones in situ para verificar el número de módulos, inversores y demás equipos instalados, comparándolos con el proyecto aprobado originalmente.

Varias empresas informaron haber utilizado registros fotográficos, emitido informes de inspección y, en algunos casos, drones para contar los módulos instalados en azoteas de difícil acceso.

Cuando se confirman irregularidades, los procedimientos suelen incluir la notificación al consumidor, el establecimiento de un plazo para la rectificación, la revisión de la facturación, la anulación de la energía inyectada de forma irregular y, según la situación, la suspensión de la participación en el SCEE (Sistema de Compensación de Energía Eléctrica) hasta que se regularice la instalación.

retos principales

La nota técnica muestra que los distribuidores aún se enfrentan a importantes obstáculos para ampliar la supervisión.

El principal problema radica en la dificultad de demostrar técnicamente la generación bruta de los sistemas fotovoltaicos. Dado que la mayoría de las instalaciones solo miden la energía neta inyectada a la red, resulta más complejo demostrar que se produjo una ampliación de la capacidad instalada sin autorización.

También se identificaron dificultades relacionadas con el acceso físico a las unidades de consumo, especialmente en azoteas de difícil acceso, limitaciones en el uso de drones debido a problemas de privacidad y seguridad jurídica, así como restricciones de acceso en áreas con problemas de seguridad pública.

Otro desafío recurrente es la falta de medidores con memoria masiva o de equipos capaces de registrar información detallada sobre la generación, lo que reduce la solidez de las pruebas utilizadas en los procesos administrativos.

Según la evaluación de la agencia, las respuestas recibidas demuestran una convergencia entre los distribuidores en la forma en que abordan el problema. Las empresas han estado estructurando procesos estandarizados para el monitoreo, la selección de casos, la inspección de campo y la regularización de las unidades de consumo.

Aneel también concluye que el uso de herramientas analíticas para comparar la generación observada con la generación esperada se ha convertido en la principal estrategia para orientar las inspecciones, haciéndolas más eficientes.

Al mismo tiempo, el organismo reconoce que persisten limitaciones técnicas para demostrar, con un alto grado de certeza jurídica, los cambios no autorizados en la capacidad instalada, especialmente en sistemas donde no existe acceso directo a los inversores ni medición de la generación bruta.

Finalmente, la nota técnica destaca que las acciones que se están desarrollando representan un primer paso en la lucha contra el llamado "robo de energía solar". Los resultados obtenidos servirán de base para mejorar los procedimientos de inspección y podrían respaldar futuros debates regulatorios sobre mecanismos de monitoreo para la generación micro y minidistribuida.

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Wagner Freire
Acerca del Autor
Wagner Freire

Wagner Freire es periodista egresado de la FMU. Trabajó como reportero en el Jornal da Energia, Canal Agencia Estatal y de Energía. Cubre el sector eléctrico desde 2011. Tiene experiencia en la cobertura de eventos, como subastas de energía, convenciones, conferencias, ferias, congresos y seminarios.

Comentários (6)

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  • Detonador de dron

    ¡Me encantaría ver al vendedor de perros intentar volar un dron sobre mi casa, preferiblemente uno muy caro!
    Voy a probar mi sistema de defensa contra drones en producción, ¡y cuanto más daño cause esta escoria inmunda, más feliz seré!
    Además, la mera presencia de más paneles no significa un aumento en la energía inyectada a la red; ¡podría tratarse de un sistema complementario fuera de la red, como el que tengo! Si me molestan, iré a juicio, ¡así de simple! No doy explicaciones a esta escoria inmunda ni a esta guarida de parásitos a la que llaman... ANEEL!

  • Sandro

    Esto de la inspección con drones es absurdo. Tengo paneles solares conectados legalmente a la red eléctrica y también un sistema aislado. Si usan drones, fotografiarán más paneles de los que tengo instalados en el proyecto. Si lo dudan, tendré problemas y tendré que explicar por qué tengo más paneles de los que figuran en el proyecto aprobado por la compañía eléctrica, aunque no estén conectados a la red.

  • Isaac Ramón Ferreira Diniz Gomes

    A ver si lo entiendo... ¿El problema ahora es castigar a los que generan más energía? Dios mío, ¿adónde vamos?

  • Antonio Matos

    Quieren vigilar incluso a aquellos que intentan, de forma JUSTA, ser menos despojados por el Estado.

  • José Eduardo Prates

    ¡Están obstaculizando el desarrollo de la generación de energía limpia!

  • Jorge Alves

    El verdadero robo de energía solar lo perpetran los distribuidores que, además de abusar de las tarifas cobradas, algunas de ellas injustificadas, se apropian indebidamente de la energía que el cliente generó cinco años después.
    Es necesario cambiar el enfoque narrativo. El verdadero villano no es el ciudadano que genera su propia energía —algo inaceptable para algunos, acostumbrados a los monopolios privados que generan dinero fácil—, sino los distribuidores que recurren al subterfugio y otras artimañas, creando marcos legales que solo sirven a sus intereses mezquinos, relegando al ciudadano y al país a un segundo plano. El verdadero problema radica en la connivencia entre el organismo regulador y el monopolio de los distribuidores, quienes hacen todo lo posible por retrasar los avances tecnológicos que beneficiarían a la sociedad en su conjunto.

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