Turquía lidera una iniciativa internacional para garantizar que, para 2035, más de un tercio de toda la energía consumida en el planeta se satisfaga mediante electricidad, en lugar de la quema directa de combustibles fósiles como el petróleo, el carbón y el gas natural.
Actualmente, la electricidad representa alrededor del 20% de la demanda energética mundial. Según la propuesta del gobierno turco, este porcentaje aumentaría al 35% en poco más de una década, acelerando la sustitución de los combustibles fósiles por tecnologías electrificadas en sectores como el transporte, la industria y la calefacción.
Esta iniciativa forma parte de los preparativos para la COP31, que se celebrará en noviembre de este año en Antalya, Turquía. El objetivo es voluntario y no formará parte de un acuerdo formal de las Naciones Unidas, pero se espera movilizar el apoyo de gobiernos, empresas e instituciones internacionales.
El formato de la conferencia será inusual. Si bien Turquía será la anfitriona del evento, Australia será formalmente responsable de llevar a cabo las negociaciones climáticas de la ONU, después de que ambos países presentaran candidaturas para albergar la conferencia.
Según el gobierno turco, la electrificación es una de las principales herramientas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y aumentar la seguridad energética, especialmente en un escenario marcado por la volatilidad de los mercados mundiales de petróleo y gas.
¿Qué quiere decir esto?
Si bien la electricidad ya está presente en hogares, empresas e industrias, gran parte de la energía que se consume en el mundo todavía proviene de la quema directa de combustibles fósiles. En el transporte, por ejemplo, predominan los vehículos que funcionan con gasolina y diésel.
En la industria, varios procesos aún dependen del carbón, el gas natural o los derivados del petróleo. Sin embargo, en la calefacción residencial (especialmente en países con climas fríos), el gas sigue siendo una de las principales fuentes de energía.
La propuesta de Turquía busca acelerar la sustitución de los combustibles fósiles por alternativas bajas en carbono, una medida que ya están adoptando países como Francia y Suecia, cuyas redes eléctricas se abastecen en gran medida de fuentes nucleares y renovables.
En otras regiones del mundo, sin embargo, la electrificación aún enfrenta desafíos relacionados con la dependencia de los combustibles fósiles para la generación de electricidad.
¿Qué es la COP31?
La COP31 es la 31ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), el principal foro mundial para las negociaciones climáticas.
El evento reunirá a jefes de Estado, ministros, representantes empresariales, organizaciones de la sociedad civil y expertos de diversos países para debatir medidas para combatir el cambio climático y acelerar la transición energética mundial.
La edición de 2026 se celebrará entre el 9 y el 20 de noviembre en Antalya, Turquía. Esta conferencia sucede a la COP30, que tuvo lugar en Belém (PA), Brasil, en 2025, y que se centró en ampliar los compromisos internacionales relacionados con la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y la financiación climática.
Entre los principales temas previstos para la COP31 se encuentran la expansión de las energías renovables, la electrificación de la economía, las inversiones en infraestructura energética y los mecanismos de financiación para apoyar la descarbonización, especialmente en los países en desarrollo.
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