Artículo publicado en la edición 29 de la Revista Canal solares. Pulse aquí ¡Y descárgalo ahora gratis!
Las fuentes de energía renovables están ganando cada vez más terreno en la matriz energética mundial, incluyendo las plantas solares fotovoltaicas (PFV). En este artículo, abordaremos el uso de estructuras de seguimiento solar (sistemas de seguimiento solar que optimizan la posición de los módulos fotovoltaicos a lo largo del día), haciendo hincapié en sus principios de funcionamiento, tipos, precauciones de implementación, mejoras de rendimiento, desafíos operativos y estrategias de mantenimiento.
Con el crecimiento gradual de la demanda de energía, la matriz energética mundial ha sido cada vez más analizada, destacando la necesidad de diversificación y sostenibilidad.
En este escenario, los UFV han cobrado un importante protagonismo, demostrando ser alternativas efectivas tanto para ampliar la oferta energética como para mitigar los impactos ambientales.
En general, los UFV adoptan diferentes tipos de estructuras para la instalación de módulos fotovoltaicos, siendo común la instalación directa sobre el suelo. Dentro de esta modalidad, se puede utilizar una estructura fija, con módulos posicionados en un ángulo y orientación ideales, o una estructura móvil, como el sistema de seguimiento, que sigue el movimiento del sol a lo largo del día.
Principio de funcionamiento
O sistema de seguimiento, o seguidor solar, tiene como función principal optimizar la captación de energía por parte de los módulos fotovoltaicos, ajustando constantemente su posicionamiento para mantener el mejor ángulo de incidencia de la luz solar.
Los motores conectados a un eje central (tubo de torsión) mueven los módulos de este a oeste, manteniéndolos lo más perpendiculares posible a la radiación solar, maximizando así su eficiencia.
La cimentación del sistema es un componente esencial, diseñada para soportar no solo el peso de la estructura, sino también las condiciones climáticas locales, como fuertes vientos. Una cimentación bien diseñada garantiza la estabilidad y durabilidad del seguidor a lo largo del tiempo.
El material de la estructura debe ser resistente a la intemperie, lo que garantiza una larga vida útil del sistema. Generalmente se emplean materiales como el acero y el aluminio, ya que ofrecen alta durabilidad y resistencia a la corrosión.
El funcionamiento se realiza mediante motores o actuadores, responsables de la fuerza motriz que gira el eje del seguidor. Se trata de dispositivos de alta precisión, a menudo alimentados por la corriente continua procedente de los módulos fotovoltaicos instalados o de pequeños módulos fotovoltaicos de baja potencia entre las cadenas. Sin embargo, también pueden alimentarse externamente, como mediante baterías o corriente alterna, según el diseño.
Los actuadores y sensores obedecen al sistema de control, que dirige el azimut mediante comandos basados en algoritmos predefinidos o sensores que detectan la posición del sol. Esta combinación permite ajustes precisos en la posición del seguidor, aumentando su eficiencia en la captación de energía solar.
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