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Política y regulación

El Foro de Asociaciones del Sector Eléctrico presenta su agenda para los primeros 100 días del próximo gobierno.

Un programa firmado por 15 organizaciones sitúa el almacenamiento, la reducción de la escasez y la gestión de la demanda entre las prioridades para el periodo 2027-2030.

El foro de asociaciones del sector eléctrico presenta la agenda para los primeros 100 días del próximo gobierno.

Foto: Magnífica

El FASE (Foro de Asociaciones del Sector Eléctrico) ha elaborado una agenda con siete compromisos y 50 propuestas para el sector eléctrico brasileño, orientada al período comprendido entre 2027 y 2030.

El documento, elaborado con la participación de 15 asociaciones, reúne las acciones consideradas prioritarias para los primeros 100 días del próximo gobierno federal.

Entre los temas clave se incluyen la gobernanza, la seguridad energética, la reducción de costes, la transparencia en las facturas de electricidad, la expansión de las infraestructuras y un mejor uso de las fuentes de energía renovables.

La gobernanza es el primer compromiso.

El primer compromiso presentado en la agenda es el fortalecimiento de la gobernanza en el sector eléctrico. Se considera que el país no necesita un colapso institucional, sino una estructura capaz de funcionar de manera más coordinada y eficiente.

En este sentido, el documento aboga por una mayor coordinación entre el Ministerio de Minas y Energía (MME) y la Compañía de Investigación Energética (EPE). ANEEL (Agencia Nacional de Energía Eléctrica), ONS (Operador Nacional del Sistema Eléctrico), CCEE (Cámara de Comercio de Energía Eléctrica), CNPE (Consejo Nacional de Política Energética) y CMSE (Comité de Seguimiento del Sector Eléctrico).

La propuesta consiste en que las instituciones tengan funciones claras, autonomía técnica, presupuestos adecuados, datos públicos y una mayor rendición de cuentas por los resultados.

Entre las medidas se encuentra la restauración de la capacidad institucional de ANEEL, mejorando los criterios para seleccionar a los líderes del sector y logrando una mayor integración entre la planificación, la regulación y la operación.

Según la agenda, es necesaria una mayor transparencia en las decisiones del CNPE y el CMSE, la creación de una base de datos nacional de información sectorial y la publicación de una agenda para el sector, con un seguimiento trimestral de su implementación.

La energía debe llegar donde hay inversión.

Otro punto clave es la necesidad de ampliar la infraestructura eléctrica para satisfacer las nuevas demandas y las inversiones productivas.

Según el documento, Brasil dispone de energía, pero las limitaciones en la red, la conectividad, las licencias y la ejecución pueden impedir que este suministro llegue a proyectos capaces de generar producción, ingresos y empleos.

Este problema cobra mayor importancia con el avance de los proyectos de centros de datos, la minería, la producción de hidrógeno y las nuevas plantas industriales, que pueden requerir grandes volúmenes de electricidad.

Entre las medidas propuestas se encuentran la publicación de mapas de capacidad de conectividad, mejoras en la gestión de colas y la priorización del refuerzo de la red en regiones con demanda productiva.

La electrificación como estrategia de desarrollo

La agenda también argumenta que Brasil no debería limitarse a expandir el suministro o la comercialización de energía, sino que debería utilizar su disponibilidad de electricidad para estimular nuevas inversiones y agregar valor a la producción nacional.

Una de las propuestas es la creación de un Programa Nacional de Electrificación Productiva, cuyo objetivo es identificar nuevas cargas y actividades estratégicas en las que la electrificación pueda reducir costes, aumentar la productividad y sustituir combustibles más caros o más contaminantes.

El documento sugiere movilizar instrumentos de financiación para apoyar la electrificación de la industria y conectar el suministro de energía renovable a cadenas de valor como las del acero, el aluminio, el silicio, los fertilizantes, las baterías, los equipos eléctricos, los minerales estratégicos y la logística.

El almacenamiento cobra mayor protagonismo en la agenda.

Los sistemas de almacenamiento de energía se encuentran entre las principales herramientas propuestas para mejorar la utilización de la generación de energía disponible en el país.

La agenda vincula la expansión del almacenamiento con la reducción de los cortes de generación, la respuesta a la demanda y el aumento de la flexibilidad del SIN (Sistema Nacional Interconectado).

Según FASE, la transición energética brasileña no debe medirse únicamente por el número de megavatios instalados, sino también por la capacidad de transformar la generación disponible en energía utilizada eficazmente por el sistema, los consumidores y la economía.

La evaluación indica que cuando el sistema interrumpe el suministro eléctrico por falta de red, flexibilidad, almacenamiento, demanda, integración o una señal económica adecuada, el país desperdicia recursos naturales, inversiones ya realizadas, ingresos regionales y oportunidades productivas.

“La transición energética no consiste en instalar más, sino en instalar solo lo necesario y utilizarlo mejor. El próximo gobierno debería considerar la limitación de la producción y el desperdicio de energía de las turbinas como síntomas de un problema nacional de desajuste entre la oferta y la demanda, y no como un problema operativo secundario”, enfatizó FASE en el programa presentado al próximo gobierno.

FASE destaca que Brasil cuenta con una matriz de energía limpia, fuentes renovables a gran escala, un sistema interconectado y una creciente demanda productiva de electrificación.

Para reducir el desperdicio, la entidad justifica una expansión eficiente y coordinada, que combine red, almacenamiento, respuesta a la demanda, nuevas cargas, integración regional, tarifas por hora, precios reales, revisión de subsidios y una mayor eficiencia operativa.

Sin embargo, parte de este potencial aún se desperdicia debido a cuellos de botella en la distribución, limitaciones operativas, falta de flexibilidad, baja capacidad de respuesta a la demanda y señales económicas que no siempre dirigen el consumo a los momentos y lugares con mayor disponibilidad de energía.

En este escenario, la prioridad que se aboga por el próximo gobierno es canalizar esta energía hacia usos productivos y estratégicos, incluyendo el consumo productivo, el almacenamiento, la respuesta a la demanda, las exportaciones y el transporte de nueva carga, contribuyendo así a reducir los recortes y los costos sistémicos.

Plan nacional para reducir la escasez

Entre las medidas detalladas se encuentra la creación de un Plan Nacional para la Reducción de la Limitación de la Producción y la Energía Desperdiciada en la Generación de Turbinas.

La propuesta consiste en medir, publicar y reducir los cortes de energía, identificando por separado sus causas, costos, responsables y soluciones.

La responsabilidad de la iniciativa recaería en MME, ONS, EPE, ANEEL y CCEE. Para ponerlo en práctica, los instrumentos previstos son una Resolución de la CNPE, una ordenanza de la MME y un plan ejecutivo.

Reglas para el agente de almacenamiento

Otro ámbito de interés se centra directamente en la regulación del agente de almacenamiento y los múltiples usos del almacenamiento.

La medida busca establecer reglas para que el almacenamiento pueda funcionar como un recurso de red, abarcando la generación, el consumo, la comercialización, la seguridad y la flexibilidad, con una remuneración y unos costes adecuados a los beneficios efectivamente aportados y medibles.

En el marco de esta iniciativa también participan el Ministerio de Minas y Energía (MME), el Operador del Sistema Nacional (ONS) y la Compañía de Investigación Energética (EPE). ANEEL y CCEE. La implementación, a su vez, se produciría a través de la regulación de ANEEL y las normas de CCEE y ONS.

Hoja de ruta para el almacenamiento y la respuesta a la demanda.

La agenda también propone la creación de una hoja de ruta para la seguridad en materia de almacenamiento y respuesta a la demanda. Esta medida busca transformar el almacenamiento, la respuesta a la demanda y las cargas flexibles en recursos formales de seguridad del sistema, capaces de reemplazar soluciones de emergencia más costosas cuando ofrezcan el mismo beneficio.

La propuesta también contempla sistemas de almacenamiento autónomos, ubicados en centros de datos, distribuidos e integrados en red.

En este caso, las responsabilidades se asignan a MME. ANEELONS, CCEE y EPE, mientras que los instrumentos previstos son una Resolución de la CNPE y una agenda regulatoria.

Los consumidores pueden contribuir a la flexibilidad.

Otro punto es la creación de un Programa de Respuesta a la Demanda, enfocado en desarrollar productos que permitan a los consumidores reducir, cambiar o modular su consumo cuando esta alternativa sea más barata que otras soluciones para satisfacer los requisitos de energía y flexibilidad. La implementación implicaría ANEEL, CCEE, ONS y MME, mediante la regulación de ANEEL, CCEE y ONS.

Consumo en épocas de abundancia energética.

Otra medida que figura en la agenda es la creación de una señal económica para incentivar el consumo durante los períodos de máxima oferta.

La propuesta consiste en desarrollar tarifas, productos y contratos que estimulen el consumo durante los períodos de abundancia de energía, especialmente para cargas flexibles y de alto consumo energético, recarga eléctrica, refrigeración, bombeo, hidrógeno y procesos industriales modulares.

La implementación será responsabilidad de ANEEL, MME, CCEE, distribuidores y comerciantes, a través de una agenda regulatoria y proyectos piloto.

Los excedentes de mercancía pueden estar destinados a la exportación.

Además del almacenamiento y el aumento del consumo durante los períodos de mayor oferta, la agenda presenta una estrategia para la integración regional y la exportación del excedente de energía.

La propuesta consiste en utilizar estos excedentes en intercambios regionales y exportaciones cuando exista beneficio económico, seguridad operativa y compatibilidad normativa, ampliando así las posibilidades de utilización de la energía disponible en el sistema.

Por lo tanto, el almacenamiento, la gestión de la demanda, la nueva carga y las exportaciones se presentan como parte de una estrategia más amplia para aumentar la flexibilidad y reducir el desperdicio de energía durante los períodos de alta oferta de generación de energía renovable.

Para ver todas las propuestas y obtener información detallada sobre las medidas relacionadas con el almacenamiento de energía, la limitación del consumo y la respuesta a la demanda, visite [link]. este enlace y descargar el documento completo.

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Caique Amorim
Acerca del Autor
Caique Amorim

Estudiante de periodismo en la Pontificia Universidad Católica de Campinas. Tengo experiencia en la producción de material periodístico.

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