El colapso de un techo con paneles solares durante una tormenta en un supermercado del noroeste de Paraná, el pasado lunes (22), reavivó el debate sobre los riesgos de instalaciones mal dimensionadas.
El incidente, que no dejó heridos, se produce en medio de una serie de eventos climáticos extremos registrados en diferentes regiones de Brasil.
En los últimos meses, ciudades como Campo Grande (MS), Curitiba (PR) y Porto Alegre (RS) han enfrentado fuertes vientos con ráfagas superiores a 80 km/h, acompañados de fuertes lluvias y daños a la red eléctrica.
En octubre de 2022, por ejemplo, un panel solar se desprendió del techo y cayó sobre un automóvil en Campo Grande, donde afortunadamente dos mujeres resultaron ilesas. Incidentes como estos ilustran la gran necesidad de preparar las estructuras de montaje para soportar fuertes vientos.
Actualmente, la norma NBR 6123, de la ABNT (Asociación Brasileña de Normas Técnicas), es la principal referencia técnica para el dimensionamiento de estas estructuras.
Utiliza las llamadas isopletas de viento (líneas que indican las velocidades promedio por región) como base para calcular las fuerzas que deben soportar los techos y cubiertas con sistemas solares. Los valores oscilan entre 30 m/s y 50 m/s en todo el país y deben considerarse durante la fase de diseño.
Según Laís Andrade, ingeniera de CS Consultoria, los principales problemas que se encuentran en el campo son el uso de piezas de diferentes fabricantes, el par de apriete incorrecto en las abrazaderas de fijación e incluso estructuras improvisadas, como madera de baja calidad. «Algunos instaladores reutilizan materiales o ignoran los manuales, lo que compromete por completo la seguridad», advierte.
Los ingenieros del sector también señalan la baja cualificación de algunos profesionales del mercado. Raphael Vaz, ingeniero de producto de 2P, afirma que se deben seguir estrictamente los manuales de instalación de los fabricantes.
«Cada estructura tiene su propio comportamiento específico. Ignorar estas directrices pone en riesgo la instalación, incluso con vientos inferiores a 80 km/h», afirma.
La norma también estipula que el proyecto debe realizarse con el apoyo de ingenieros especializados y con base en simulaciones de laboratorio.
Además de la NBR 6123, normas como la NBR 8800 (estructuras metálicas) y la NBR 14762 (acero conformado en frío) también contribuyen a un diseño seguro y eficiente.
Lo que todos tienen en común es que requieren una cuidadosa consideración del entorno de instalación, la calidad de los materiales y, sobre todo, responsabilidad técnica. Al fin y al cabo, una estructura solar debería durar más de 25 años, siempre que esté diseñada adecuadamente para el clima donde se instalará.
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