El mercado de seguros es fundamental para el desarrollo económico de Brasil y ha atraído cada vez a más consumidores en busca de protección y seguridad financiera.
Para hacernos una idea de su relevancia, según CNseg (Confederación Nacional de Empresas de Seguros), el sector recaudó R$ 660,5 mil millones en ingresos el año pasado, lo que corresponde al 6,2% del PIB (Producto Interno Bruto) del país. La estimación es que para 2030 esta cifra aumentará al 10%.
Pero, ¿alguna vez te has parado a pensar en cómo surgió el seguro y por qué se ha vuelto cada vez más esencial hoy en día?
En este artículo exploraremos los orígenes de esta práctica y cómo ha evolucionado hasta convertirse en una herramienta indispensable para mitigar riesgos, particularmente en el área de la energía solar.
El origen del seguro
No existe un hecho concreto que marque el inicio exacto del seguro, pero sí hay evidencia de que, al menos 23 siglos antes de Cristo, ya existían formas rudimentarias de seguro en las caravanas de camelleros.
Durante este período, era común que los comerciantes arriesgaran sus vidas en peligrosos viajes a través de desiertos y regiones hostiles.
Para mitigar los riesgos de estos viajes, los comerciantes crearon acuerdos de protección mutua entre ellos. En caso de pérdidas, como ataques de bandidos o desastres naturales, todos contribuyeron a compensar las pérdidas sufridas por uno o más miembros de la caravana.
Éste fue uno de los primeros ejemplos de mutualismo, que es la base del seguro.
En Brasil, el sector comenzó a desarrollarse más tarde, en el siglo XIX, tras la expansión económica y comercial del país.
Con el tiempo, el El mercado asegurador brasileño se ha diversificado, que cubre no sólo seguros marítimos, sino también seguros de vida, salud, automóviles y, más recientemente, seguros para sistemas de energía solar.
Seguro de energía solar
Este seguro surgió como una respuesta natural al crecimiento acelerado del mercado fotovoltaico, con el objetivo de proteger los equipos contra los principales riesgos que podrían perjudicar o incluso interrumpir por completo la generación de energía.
Por ser específico ofrece mejor costo-beneficio al cliente, conteniendo las coberturas necesarias para proteger la inversión ante cualquier tipo de accidente, como vendaval, granizo, incendio, rayo, daño eléctrico, robo, entre otros. causas del daño externo.
Otra característica de los seguros es restablecer el equilibrio financiero, es decir, la indemnización no debe generar pérdidas ni ganancias para el asegurado. El propósito es simplemente restaurar lo que se perdió.
Vale la pena señalar que el seguro es un “contrato de buena fe”, basado en la confianza mutua entre el asegurado y el asegurador.
Prueba de ello es la ausencia de una inspección previa antes de contratar el seguro, es decir, la aseguradora confía en que el asegurado declare correctamente el estado de los módulos.
Sin embargo, precisamente por estar basado en la confianza, cualquier intento de fraude puede tener como resultado que el asegurador rompa el contrato y, obviamente, la denegación de la indemnización.
Sin embargo, cuando se utilizan correctamente, los seguros ofrecen numerosos beneficios, brindando tranquilidad al consumidor, que está seguro de que su inversión está protegida, al mismo tiempo que representa un diferenciador competitivo para el profesional, demostrando su preocupación por la inversión del cliente.
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