instituido por ONU (Naciones Unidas), el Día Mundial de la Energía —que se celebra hoy, 29 de mayo— tiene como principal objetivo concienciar a gobiernos, empresas y sociedad sobre la importancia del acceso universal, seguro y sostenible a la energía.
Creada en la década de 1980, la fecha refuerza el papel estratégico de la energía para el desarrollo humano y la urgencia de una transición global hacia fuentes renovables, en respuesta a la crisis climática y la necesidad de protección del medio ambiente.
En Brasil, el sector electrico ocupa un lugar destacado en este escenario. Casi el 90% de la electricidad generada en el país proviene de fuentes renovables, como la hidroeléctrica, la solar, la eólica y la biomasa, una de las matrices energéticas más limpias del mundo. Sin embargo, este liderazgo no garantiza la estabilidad.
En los últimos años, el país ha mostrado crecientes señales de estrés en el sistema eléctrico, evidenciado en apagones, altas tarifas y dificultades para garantizar un suministro seguro.
Uno de los principales retos es la creciente presión sobre la energía provocada también por la transformación digital. Tecnologías como la inteligencia artificial y los centros de datos demandan grandes volúmenes de energía y funcionan de forma continua, 24 horas al día, siete días a la semana.
Esta nueva realidad plantea desafíos a la infraestructura eléctrica, especialmente cuando se combina con la intermitencia natural de las fuentes renovables y la lenta expansión de las redes de transmisión.
Como consecuencia, en épocas de baja generación el país todavía necesita recurrir a plantas térmicas fósiles, lo que aumenta los costos y las emisiones de carbono.
Para superar algunos de estos cuellos de botella, Brasil ha ampliado el uso de sistemas de almacenamiento de energía en baterías, una tecnología ya adoptada en países como China, Australia y Chile.
Este tipo de sistemas permite almacenar el excedente de energía generada por fuentes solares y eólicas y ponerla a disposición en los momentos de mayor demanda o menor producción, contribuyendo a un mayor equilibrio de la red.
La energía del futuro requiere acción en el presente
En este Día Mundial de la Energía, la fecha sirve de advertencia: generar energia limpia No basta. Es necesario garantizar que se entregue con calidad, estabilidad y seguridad.
Brasil ya es una referencia en renovables, pero necesita acelerar la modernización del sector eléctrico para seguir el ritmo de la transformación digital y la descarbonización global.
Integrar generación renovable, sistemas de almacenamiento y redes inteligentes ya no es una tendencia: es una necesidad técnica y estratégica para asegurar el suministro en un escenario de demandas cada vez más complejas y dinámicas. La energía del futuro debe ser, ante todo, eficiente, accesible y sostenible.
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