Esta semana, la GD (generación distribuida) superó la marca de 1 GW de potencia instalada en zonas rurales. En total, hay 64,5 plantas operativas en el campo, de las cuales el 95% de ellas son fotovoltaicas, según datos de ANEEL (Agencia Nacional de Energía Eléctrica).
El nivel alcanzado también es suficiente para abastecer a más de 1,5 millones de habitantes y mitigar la emisión de 406 mil toneladas de gases de efecto invernadero por año, según cálculos de la ABGD (Asociación Brasileña de Generación Distribuida).
Al igual que otras clases de consumo de GD -como el residencial, comercial, industrial y el sector público-, la entidad señala que el campo experimentará una aceleración en la instalación de nuevos proyectos, alcanzando potencialmente los 2,5 GW a finales de 2022.
“Los productores rurales cuentan con financiamiento diferenciado para la adquisición de equipos. Hoy, quienes generan su propia energía ya están logrando una mejor rentabilidad en su actividad, al reducir el gasto en la factura eléctrica”, explica Carlos Evangelista, presidente de ABGD.
Además del alto costo de la energía y el abaratamiento de la tecnología, otro componente que ayuda a explicar el hito alcanzado es la inminente aprobación -en el Senado- del Marco legal del sectorEl texto propone un plazo, hasta finales de 2022, para nuevas conexiones que mantengan las normas actuales de libre uso de la red de distribución hasta 2045.
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