El robo de equipos es una de las principales preocupaciones en lo que respecta a la rentabilidad de las centrales solares de generación distribuida (GD), según Allan Mesquita, director de gestión de activos de Brasol.
El impacto va más allá de la simple sustitución de materiales; implica el tiempo necesario para recuperar las operaciones y los ingresos perdidos mientras el negocio permanece total o parcialmente cerrado.
“El tiempo de recuperación es crucial”, afirma el ejecutivo. Según él, incluso con cobertura de seguro, el propietario debe considerar el deducible y la posibilidad de no recuperar completamente las pérdidas de generación.
La evaluación se basa en la experiencia de una operación que reúne más de 330 MW, distribuidos en más de 170 instalaciones solares, además de dos subestaciones de clientes.
La estructura de Brasol da servicio tanto a proyectos vinculados al grupo como a activos de terceros, con actividades que incluyen operación y mantenimiento, análisis de rendimiento y protección de activos.
Para reducir la exposición a riesgos, la empresa decidió internalizar la gestión de la seguridad. Según Mesquita, el cambio se produjo tras detectar dificultades en el servicio prestado por una empresa subcontratada, especialmente en lo que respecta al tiempo de respuesta ante incidentes como robos e incendios.
Brasol estructuró su propio equipo y desarrolló controles internos para monitorear los activos y agilizar el despliegue de equipos. Según el director, esta estrategia ayuda a limitar la magnitud de los daños, aunque no elimina los riesgos. "Nuestro tiempo de respuesta es crucial para garantizar que suframos los menores daños posibles", afirma.
La empresa también participa en un proyecto con la Secretaría de Seguridad Pública del Estado de São Paulo y otras compañías del sector. Los detalles se mantienen confidenciales para proteger las estrategias de inteligencia, pero el ejecutivo informa que se han implementado iniciativas similares en otras partes del país.
Sin embargo, parte de la vulnerabilidad comienza en el desarrollo de los proyectos. Los proyectos que carecen de un control perimetral adecuado, cámaras apropiadas e infraestructura de telecomunicaciones confiable pueden aumentar los riesgos para los inversionistas y propietarios.
Por lo tanto, la seguridad de la propiedad es parte integral del diagnóstico que se realiza cuando la empresa asume la gestión de una planta. En estas evaluaciones, Brasol también identifica defectos constructivos y problemas derivados de un mantenimiento inadecuado.
Según el análisis de Mesquita, el crecimiento de la generación distribuida (GD) abrió oportunidades para empresas que carecían de la experiencia necesaria para construir u operar los activos, lo que generó la necesidad de realizar correcciones y reinversiones en los años siguientes.
La dificultad para contratar servicios con la calidad requerida fue uno de los motivos de la creación de la unidad de gestión de activos de la empresa. Uno de los incidentes reportados por el ejecutivo involucró la destrucción de 40 módulos durante una actividad de desbroce.
Según él, el problema no radicaba en las intenciones del proveedor, sino en la falta de preparación y procedimientos. El caso demostró cómo un servicio aparentemente sencillo puede causar daños cuando no existe una estructura de gestión compatible con los riesgos de la actividad.

Según Mesquita, las decisiones basadas en criterios económicos inmediatos pueden comprometer la rentabilidad de la inversión a lo largo de la vida útil de la planta. En un proyecto nuevo, la pérdida causada por unos pocos módulos dañados puede parecer pequeña en comparación con la generación total.
Sin embargo, a medida que el activo envejece, repetir estos errores tiende a aumentar la necesidad de reinversión. "Estas pequeñas decisiones erosionan el dinero futuro del que aún no nos hemos percatado", afirma.
Además de la calidad de los servicios, la disponibilidad de equipos de repuesto es una preocupación para la dirección. Los componentes que quedan obsoletos y que los fabricantes dejan de ofrecer pueden prolongar las intervenciones y hacer que la reanudación de las operaciones dependa de las condiciones de la cadena de suministro.
Las fallas en los sistemas de protección y las instalaciones eléctricas también pueden causar daños más generalizados. Un problema en un transformador, por ejemplo, puede comprometer diferentes equipos y una parte significativa de la generación de energía.
La tecnología es otro ámbito que se utiliza para anticipar problemas. La empresa ha desarrollado una plataforma interna que monitoriza los incendios cerca de las plantas y emite alertas para orientar las respuestas. Este trabajo se complementa con una estrecha colaboración con la Protección Civil y las fuerzas de seguridad públicas de las regiones donde se ubican los proyectos.
La iniciativa, denominada internamente Plan de Invierno, busca establecer estos contactos antes de que se produzca una emergencia. La propuesta consiste en presentar la ubicación de las plantas y las características de la zona circundante, facilitando la activación de los equipos locales en caso de incidente.
En el caso de fenómenos meteorológicos cuyos daños no se pueden evitar por completo, Mesquita subraya la necesidad de combinar una cobertura de seguros adecuada con una capacidad operativa de recuperación suficiente.
La disponibilidad de ingenieros y equipos propios permite que algunas reparaciones se realicen con mayor rapidez, aunque la restauración también depende de la adquisición de materiales.
En el contexto de las acciones de vigilancia contra incendios y protección de activos, el ejecutivo informa que la empresa logró mitigar pérdidas por más de R$ 16 millones el año pasado.
La empresa sigue trabajando para consolidar la medición de los resultados financieros de las diferentes iniciativas tecnológicas y operativas.
En el análisis del rendimiento, la comparación de datos de generación, proyecciones y alarmas ayuda a identificar desviaciones y a determinar el momento más adecuado para las intervenciones.
En un caso, el equipo observó una rápida caída en la producción asociada a un problema en el ventilador de un inversor.
Dado que los demás ventiladores seguían funcionando, la alarma no parecía ser un incidente grave. El seguimiento de la evolución del rendimiento permitió intervenir antes de que el problema se agravara y causara daños mayores.
Además de gestionar los proyectos existentes, Brasol realiza un seguimiento de las oportunidades en el sector del almacenamiento de energía.
Según Mesquita, la empresa ha estado realizando más adquisiciones que construyendo nuevos activos y está prestando mucha atención a la subasta de baterías y al desarrollo de sistemas de almacenamiento, conocidos por el acrónimo BESS.
"Actualmente, realizamos muchas más adquisiciones que la construcción de nuevos activos", afirma. No se revelaron objetivos específicos para 2027.
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