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Artículo de opinión

Las baterías: el nuevo oro del sector eléctrico, pero solo para quienes entienden la normativa.

Este artículo analiza el complejo entramado regulatorio y la definición de quién debe asumir los costos de almacenamiento y ERCAP.

Las baterías: el nuevo oro del sector eléctrico, pero solo para quienes entienden la normativa.

Las baterías: el nuevo oro del sector eléctrico, pero solo para quienes entienden la normativa.

La primera subasta brasileña de sistemas de almacenamiento de energía en baterías llega al mercado rodeada de expectativas e incertidumbres. Hoy, el debate ya no se limita a lo tecnológico, sino que gira en torno a la regulación, la asignación de costos, la seguridad jurídica y la definición de un modelo de negocio capaz de sobrevivir a los cambios en el sector eléctrico.

Y es precisamente en este punto donde reside la oportunidad de oro. La subasta programada para diciembre de 2026 podría inaugurar una nueva industria en Brasil, donde el proceso de licitación tiene el potencial de movilizar hasta R$ 20 mil millones en inversiones, además de estimular un sector privado que podría generar sumas aún mayores en los próximos años.

Más que una nueva tecnología, nos enfrentamos a una transformación estructural en el funcionamiento del sistema eléctrico brasileño. La mayor innovación reside en el problema que las baterías pueden ayudar a resolver.

La rápida expansión de la energía solar y eólica ha aportado enormes beneficios a la red eléctrica brasileña, pero también ha generado nuevos desafíos. Entre los mayores obstáculos se encuentra... reducción, En otras palabras, la necesidad de reducir o interrumpir la generación de ciertas centrales eléctricas cuando la energía producida no puede ser absorbida completamente por el sistema.

En este escenario, el almacenamiento de energía adquiere un papel estratégico. Las baterías permiten gestionar la energía a lo largo del tiempo: almacenarla cuando hay un excedente de generación y ponerla a disposición cuando el sistema la necesita. Esto se traduce en mayor flexibilidad, mayor eficiencia operativa y una nueva herramienta para afrontar momentos críticos en el sistema eléctrico.

El almacenamiento también puede ayudar a afrontar el creciente desafío del suministro eléctrico firme y reducir la necesidad de ciertas soluciones convencionales más costosas.

Por lo tanto, la pregunta ya no es si Brasil necesitará baterías, sino quién estará dispuesto a participar en este nuevo mercado. El verdadero desafío radica en la regulación, puesto que el principal punto de tensión reside en definir quién asumirá el costo asociado al almacenamiento y al ERCAP (Cargo por Reserva de Capacidad).

La Ley N° 15.269 introdujo un modelo que asigna ciertos costos relacionados con el cargo a los generadores. Al mismo tiempo, el Proyecto de Ley N° 3.716/2026, que podría modificar esta lógica, se encuentra en trámite en el Congreso.

El asunto parece técnico, pero tiene profundas consecuencias económicas. ¿Quién paga? ¿Quién se beneficia? ¿Cómo se distribuirá el costo? ¿Cómo se reflejará esto en la licitación? ¿Qué sucederá con el consumidor? ¿Y cuál será el impacto en la financiación de los proyectos?

Es necesario responder a estas preguntas, o al menos modelarlas adecuadamente, antes de que un inversor destine millones a un proyecto.

Y esta es una de las principales lecciones que nos ofrece el nuevo mercado de almacenamiento de energía: porque en el sector eléctrico brasileño, la tecnología sin seguridad regulatoria puede convertirse rápidamente en un riesgo financiero.

La oportunidad reside precisamente en la incertidumbre. Puede parecer contradictorio, pero es precisamente en épocas de transformación regulatoria cuando surgen algunas de las mayores oportunidades. El mercado aún se está configurando.

Las empresas están formando alianzas, evaluando proveedores, estudiando modelos de negocio, estructurando proyectos y buscando posicionamiento.

El interés que muestra el mercado lo demuestra: miles de proyectos se han inscrito en la licitación, lo que evidencia la enorme expectativa que existe en torno al almacenamiento. Pero estar interesado no es lo mismo que estar preparado.

Una empresa que simplemente compra baterías y espera a que la regulación defina el mercado puede descubrir demasiado tarde que su principal activo no era el equipo, sino el conocimiento normativo. Las baterías no son solo un equipo; uno de los mayores errores que podemos cometer es tratar el almacenamiento de baterías únicamente como una cuestión de ingeniería o tecnología.

La tecnología de baterías también abarca: regulación; acceso y conexión; funcionamiento; comercialización; tarifas; impuestos; financiación; garantías; contratos; riesgos de rendimiento; responsabilidad de disponibilidad; seguridad jurídica; relaciones con agentes institucionales; y, sobre todo, una definición clara del modelo de negocio.

Por lo tanto, los proyectos de almacenamiento de energía requerirán un enfoque multidisciplinario. El inversor deberá comprender no solo qué batería comprar, sino también qué servicio energético pretende proporcionar, a quién, bajo qué normas y con qué estructura contractual.

Quienes sepan leer la normativa antes que el mercado tendrán una ventaja competitiva que va más allá del precio de la energía, ya que radicará en la eficiencia de los equipos o en la capacidad financiera.

En el nuevo mercado de almacenamiento, habrá un cuarto elemento crucial: la capacidad de anticiparse al entorno regulatorio. Quienes solo sigan el proceso de licitación podrían llegar demasiado tarde. Quienes estén al tanto de la evolución regulatoria podrán identificar oportunidades antes de que el mercado se consolide.

Esto significa monitorear continuamente: ANEEL + Ministerio de Minas y Energía + Congreso Nacional + Operador del Sistema Nacional (ONS) + Cámara de Comercialización de Energía Eléctrica (CCEE) + legislación + consultas públicas + actos reglamentarios + jurisprudencia administrativa y judicial.

La regulación no debe considerarse un trámite burocrático posterior al desarrollo del proyecto, sino que debe estar presente desde el inicio del proceso de toma de decisiones de inversión.

Brasil se enfrenta a una nueva cadena de valor; las baterías representan no solo una oportunidad para los fabricantes, sino también un potencial para toda una cadena de negocios.

Desarrollo del proyecto → fabricación → importación → ensamblaje → integración → software → operación → mantenimiento → financiación → seguros → contratos de capacidad → marketing → servicios auxiliares y flexibilidad.

Además, el almacenamiento puede interactuar con diferentes segmentos de mercado: generación renovable; consumidores libres; empresas comerciales; grandes consumidores industriales; centros de datos; generación distribuida; plantas híbridas; sistemas aislados; infraestructura crítica.

En otras palabras, el mercado potencial es mucho mayor que la propia subasta.

La subasta puede ser solo el detonante inicial de una nueva industria. Pero la oportunidad no significa ausencia de riesgo.

Sin embargo, el entusiasmo debe ir acompañado de cautela. El sector eléctrico brasileño ha demostrado repetidamente que los cambios regulatorios pueden alterar profundamente la rentabilidad de un proyecto.

Por lo tanto, antes de invertir en almacenamiento, sin duda se deben considerar algunas cuestiones. la debida diligencia¿Cuál es el marco regulatorio del proyecto? ¿Qué servicio se prestará realmente al sistema? ¿Quién asumirá los costos?

¿Cómo afectarán los posibles cambios legislativos a los ingresos? ¿Cuáles son las obligaciones de disponibilidad y rendimiento? ¿Quién asume el riesgo tecnológico?

¿Cómo se abordarán la indisponibilidad, la degradación y la vida útil de las baterías? ¿Cuál es el impacto fiscal de la importación y la adaptación del equipo al mercado nacional? ¿Cómo deben estructurarse los contratos para absorber los cambios regulatorios? ¿Cuál es la estrategia en caso de un posible litigio?

Estas respuestas pueden marcar la diferencia entre un proyecto económicamente sostenible y un activo improductivo. La gran oportunidad será para quienes lleguen preparados.

Por lo tanto, el debate sobre la subasta de baterías no debería reducirse a una discusión sobre un posible aplazamiento. Incluso si se ajusta el calendario, la necesidad de almacenamiento seguirá existiendo.

La expansión de las energías renovables continuará. reducción Seguirá siendo un desafío. La necesidad de flexibilidad continuará creciendo. Y el sistema eléctrico brasileño seguirá requiriendo nuevas soluciones para garantizar la seguridad, la fiabilidad y la eficiencia. Por lo tanto, creo que el mercado de baterías debe analizarse con una perspectiva a largo plazo.

La subasta es importante. Pero la oportunidad es aún mayor. ¡Estamos presenciando el nacimiento de un nuevo mercado! Y en este mercado, el ganador no será necesariamente quien tenga la batería más grande. El ganador podría ser quien primero comprenda las reglas del juego, los riesgos regulatorios y las maneras de transformar la seguridad jurídica en una ventaja competitiva. La regulación como estrategia de inversión.

Por eso, el momento exige un cambio de mentalidad. No basta con preguntar: "¿Cuánto cuesta una batería?". Debemos preguntar: "¿Cuál será el valor regulatorio y económico del servicio que esta batería puede brindar al sistema?".

No basta con fijarse solo en el CAPEX. Es necesario analizar el riesgo regulatorio, el modelo de ingresos, la estructura contractual y la sostenibilidad legal de la inversión.

El sector eléctrico brasileño está entrando en una nueva fase. Y las baterías podrían ser uno de los principales motores de esta transformación. Pero para convertir la oportunidad en resultados, se necesitará más que capital y tecnología. El conocimiento normativo, la planificación y la capacidad de anticipación también serán esenciales.

El reto regulatorio actual es enorme, y el sector se enfrenta a un momento decisivo, ya que la expansión de las energías renovables exige una evolución del modelo regulatorio brasileño. Será necesario establecer criterios claros para la remuneración de los servicios auxiliares, el almacenamiento, la gestión de la demanda y otros recursos que aporten flexibilidad al sistema.

En el nuevo mercado del almacenamiento, comprender las reglas antes de invertir puede ser tan importante como elegir la tecnología adecuada. Y quizás esa sea la mayor oportunidad de todas. ¡La oportunidad de oro!

Las opiniones e información expresada son responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representan la posición oficial del autor. Canal solares.

Marina Meyer Falcao
Acerca del Autor
Marina Meyer Falcao

Presidente de la Comisión de Derecho Energético de la OAB/MG. Profesor de la PUC en Estudios de Postgrado en Energía Solar. Secretario de Asuntos Regulatorios y Director Jurídico del INEL. Abogado especializado en Derecho Energético. Director Jurídico de Energy Global Solution. Coautor de tres libros sobre Derecho Energético. Miembro de la Cámara de Energía, Petróleo y Gas de la Federación de Industrias del Estado de Minas Gerais. Ex superintendente de Políticas Energéticas del Estado de Minas Gerais.

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